El Hospital Martin Luther King Jr. del sur de Los Ángeles tendrá una nueva vida con la esperanza de llegar a ser un modelo para el resto del país. Más importante todavía es que la comunidad de la región tenga un centro médico que dé una atención de calidad para todos sus residentes.
El voto de los regentes de la Universidad de California de la semana pasada fue la pieza que faltaba para poner en marcha el proyecto mixto de un nuevo centro sin fines de lucro con un servicio médico integrado, con énfasis en la prevención.
Ahora que los fondos están garantizados y las aprobaciones necesarias obtenidas, el gran reto es la selección de los siete directores que serán responsables ante todos del funcionamiento del hospital. Es importante que los seleccionados tengan una amplia experiencia en el sector de la salud y áreas afines.
Tan importante como eso, es también la conexión que tenga la futura junta directiva con la comunidad de la cual el hospital es parte y a la cual debe atender. Es de esperar que la nueva estructura tenga la sensibilidad suficiente para dar servicio a una comunidad muy diversa y que esa cultura se refleje en los diferentes niveles del personal que trabaje allí. No se deben repetir los terribles errores del pasado que condujeron a una mala atención y discriminación, que llevó a la muerte a más de un paciente y obligó el cierre del hospital.
Se anticipa que recién en el 2013 se inaugurará el nuevo hospital, más pequeño y funcional que su antecesor, pero con la facilidad de integrar una red de clínicas comunitarias capaz de satisfacer las necesidades médicas.
Se superaron los escollos, ahora una de las comunidades más humildes de Los Ángeles podrá contar próximamente con el centro asistencial que merece y ha carecido por tanto tiempo.
El Hospital Martin Luther King Jr. del sur de Los Ángeles tendrá una nueva vida con la esperanza de llegar a ser un modelo para el resto del país. Más importante todavía es que la comunidad de la región tenga un centro médico que dé una atención de calidad para todos sus residentes.
El voto de los regentes de la Universidad de California de la semana pasada fue la pieza que faltaba para poner en marcha el proyecto mixto de un nuevo centro sin fines de lucro con un servicio médico integrado, con énfasis en la prevención.
Ahora que los fondos están garantizados y las aprobaciones necesarias obtenidas, el gran reto es la selección de los siete directores que serán responsables ante todos del funcionamiento del hospital. Es importante que los seleccionados tengan una amplia experiencia en el sector de la salud y áreas afines.
Tan importante como eso, es también la conexión que tenga la futura junta directiva con la comunidad de la cual el hospital es parte y a la cual debe atender. Es de esperar que la nueva estructura tenga la sensibilidad suficiente para dar servicio a una comunidad muy diversa y que esa cultura se refleje en los diferentes niveles del personal que trabaje allí. No se deben repetir los terribles errores del pasado que condujeron a una mala atención y discriminación, que llevó a la muerte a más de un paciente y obligó el cierre del hospital.
Se anticipa que recién en el 2013 se inaugurará el nuevo hospital, más pequeño y funcional que su antecesor, pero con la facilidad de integrar una red de clínicas comunitarias capaz de satisfacer las necesidades médicas.