Censo
El Censo de población del 2010 en los Estados Unidos podría ser considerado un evento histórico para la comunidad latina porque continuará con su proceso de crecimiento activo en los movimientos cívicos y democráticos de esta gran nación. En la década de los noventa los latinos salieron a marchar para defender sus derechos contra iniciativas electorales como la Proposición 187; diez años más tarde salieron a votar con una gran movilización de registro de votantes para elegir a sus candidatos y ahora el próximo año tendrán la oportunidad de realizar uno de los ejercicios democráticos con los que se dio forma a esta gran nación; esto que dará poder y dinero a las comunidades en donde viven.
El censo de población se ha realizado en Estados Unidos desde 1790, tres años después que se adoptó la Constitución, donde se establece el conteo de la población cada diez años sin importar su origen, edad, sexo o estado legal de las personas. Sin embargo, el vigésimo segundo conteo —el del año que viene— significará solo el cuarto censo de la comunidad latina como grupo. Hasta 1970, los latinos no teníamos clasificación y eramos considerados blancos. Fue hasta 1980 cuando por primera vez aparecimos como grupo.
David Hayes-Bautista, profesor de medicina y director del Centro del Estudio de la Salud y Cultura Latina, establece en su libro La Nueva California, que los latinos pasaban de ser blancos a transparentes hasta antes de la década de los setentas ya que aunque eran considerados como parte del grupo mayoritario, debido a la falta de representación política y recursos económicos en sus comunidades. Los derechos laborales, educativos y sociales eran casi nulos o no existían.
Es por eso la importancia de la participación de los latinos en dicho conteo proceso decenal ya que el censo además de buscar y saber cuantas personas viven en el país y quienes son, también traerá dinero y poder político para las comunidades.
De acuerdo a la Oficina del Censo de Estados Unidos, cada año más de $300 mil millones son repartidos entre las ciudades, condados y estados de la nación. Dichos recursos son divididos en base al número de personas que contestan el cuestionario; en otras palabras, si las personas participan en el censo, ayudarán a traer cerca de mil dólares por individuo en forma anual hasta el 2020, fecha en que se realizará el siguiente conteo.
Algunos de los programas que serán beneficiados o afectados dependiendo la participación de la población en el Censo son los educativos, como los amparados bajo el Título 1 que ayudan a los estudiantes a regularizarse y graduarse de la preparatoria. Es desafortunado que en Los Ángeles la gran mayoría de los alumnos que no terminan los estudios son latinos y las instituciones más sobrepobladas y sin suficientes maestros o consejeros se encuentran precisamente en las áreas donde escucha el español.
Otros de los programas que serán afectados son los servicios para las personas de la tercera edad, WIC (Mujeres, infantes y niños) y otros servicios públicos necesarios para el crecimiento de cualquier comunidad.
Por otro lado, el censo significa poder político para las comunidades porque cada 10 años el gobierno federal decide cuantos congresistas representarán a cada estado en Washington D.C. California corre el riesgo de perder un escaño debido a que mucha gente se fue del estado en los últimos años. Si no se realiza un buen conteo, el estado que hasta el año 2000 había alcanzado 53 representantes en la Cámara Baja ahora podría ver reducida su delegación política ante el Congreso federal.
Es muy importante que la comunidad latina sepa que la información requerida en el cuestionario que llegará a sus hogares en marzo del 2010 será confidencial y segura, tal como lo ha sido en los pasados 72 años. Nadie tendrá acceso a su información: Ni la Casa Blanca, los tribunales, ni las entidades del orden a nivel local, estatal o federal. La Oficina del Censo no comparte información con nadie. Esto está establecido y protegido por el Título 13 del código constitucional.
Tal como lo dijo recientemente una activista latina durante una junta en Los Ángeles en la que se explicaba el proceso del censo: "En los noventas marchamos, luego salimos a votar, y ahora nos toca contarnos". Si la comunidad latina decide participar en el censo, este será el siguiente paso en forma ascendente con un activo involucramiento y crecimiento cívico en la democracia de esta gran nación. Al mismo tiempo, será un paso histórico en su lucha de por traer recursos financieros y mayor poder político a sus comunidades.
Agustín Durán es especialista asociado de la Oficina del Censo.