Heylin Bermudez, Los Ángeles, CA.
Hace algún tiempo leí uno artículos y me llamó mucho la atención. Ahora es increíble que mi familia política esté pasando por una situación de extorsión. La verdad que uno se siente con las manos atadas y por más que uno quiera denunciar estos delitos da miedo y por eso mucha gente no lo hace.
Quisiera saber si ha habido una mejoría con esta situación en El Salvador o todo sigue igual o peor. El día de ayer secuestraron al hermano de mi esposo, un joven de 17 años que no le hace mal a nadie. Él solo tiene a su hermano de 18 años, hermana de 24 años y su pobre madre allá que en estos momentos están muriéndose de miedo que le vayan hacer algún daño. Mi esposo que está aquí, y es el hermano mayor, se siente impotente al ver que lo único que le queda es rebuscarnos el dinero y enviarlo.
A mí solo me queda rezar y esperar que regresen al joven una vez ya tengan el dinero, pero me pregunto: ¿Esto va volver a pasar?, ¿Qué hacemos para evitarlo?
No lo podemos denunciar porque ellos no tienen confianza en la policía y las maras no se tocan el corazón al hacerle daño a los más débiles.
Me puse a escribirles para ver si por medio de sus periódicos le hacen un llamado a las autoridades a de verdad desterrar esas maras de su país. Pienso que aunque sean menores de edad se merecen la pena de muerte por jugar con los sentimientos y vida de las personas inocentes.
Ya ve con la reciente desgracias que sucedió en El Salvador es para que miraran que Dios nos está pidiendo a gritos que nos dejemos de matar unos a otros. Al parecer ellos no entienden el mensaje.
Entonces es el deber de los que dirigen el país de limpiar toda esa lacra humana.
Heylin Bermudez, Los Ángeles, CA.
Hace algún tiempo leí uno artículos y me llamó mucho la atención. Ahora es increíble que mi familia política esté pasando por una situación de extorsión. La verdad que uno se siente con las manos atadas y por más que uno quiera denunciar estos delitos da miedo y por eso mucha gente no lo hace.
Quisiera saber si ha habido una mejoría con esta situación en El Salvador o todo sigue igual o peor. El día de ayer secuestraron al hermano de mi esposo, un joven de 17 años que no le hace mal a nadie. Él solo tiene a su hermano de 18 años, hermana de 24 años y su pobre madre allá que en estos momentos están muriéndose de miedo que le vayan hacer algún daño. Mi esposo que está aquí, y es el hermano mayor, se siente impotente al ver que lo único que le queda es rebuscarnos el dinero y enviarlo.
A mí solo me queda rezar y esperar que regresen al joven una vez ya tengan el dinero, pero me pregunto: ¿Esto va volver a pasar?, ¿Qué hacemos para evitarlo?
No lo podemos denunciar porque ellos no tienen confianza en la policía y las maras no se tocan el corazón al hacerle daño a los más débiles.
Me puse a escribirles para ver si por medio de sus periódicos le hacen un llamado a las autoridades a de verdad desterrar esas maras de su país. Pienso que aunque sean menores de edad se merecen la pena de muerte por jugar con los sentimientos y vida de las personas inocentes.
Ya ve con la reciente desgracias que sucedió en El Salvador es para que miraran que Dios nos está pidiendo a gritos que nos dejemos de matar unos a otros. Al parecer ellos no entienden el mensaje.