Guatemala
A principios del mes de octubre tuve la oportunidad de viajar a Guatemala para la realización de la serie especial de Univision "Guatemala: Tierra de Magia".
Había estado anteriormente en este maravilloso país centroamericano, pero esta era la primera ocasión que lo hacía con un poco más de tiempo y con la oportunidad de detenerme —junto a mi compañero de trabajo, el camarógrafo Arturo Quezada— a admirar su enorme belleza natural, histórica y cultural.
En el intenso recorrido, llegamos a la capital, Guatemala, en donde emerge su Palacio Nacional de la Cultura, su bulliciosa Plaza Central y su imponente Catedral Metropolitana. De ahí, nos trasladamos a la colonial ciudad de La Antigua, detenida en el tiempo desde hace 500 años y en donde el famoso arco de Santa Catalina, su edificio del Ayuntamiento, su Palacio de los Conquistadores y su iglesia de la Merced invitan a quedarse permanentemente como un residente más de esta ciudad encantada.
Después vino Iximché, la primera capital guatemalteca en donde Pedro de Alvarado inició su conquista y en donde todavía se aprecia el olor a incienso, a espada y sangre, ingredientes terribles pero básicos de la fusión de dos culturas.
A kilómetros de distancia, en las tierras bajas del Petén, nos encontramos con la llamada biósfera maya. Es la tierra del jaguar que hasta la fecha se yergue como guardián de la legendaria ciudad prehispánica de Tikal, el gran centro de una cultura que estudió como nadie a los astros y al movimiento de un sol que predice la llegada de una nueva era para la humanidad.
Pero sin duda, uno de los escenarios más imponentes de nuestro continente se encuentra en el mágico Lago de Atitlán rodeado por los volcanes Toliman, San Pedro y Atitlán.
Al orillas de este lago existen 19 pueblos, cada uno con su propia personalidad; entre ellos San Juan la Laguna en donde al llegar, uno puede respirar el orden y el cuidado que sus habitantes ponen para preservar sus tradiciones y mantener su entorno.
En esta pequeña población lagunera, existe una humilde, muy humilde escuela pre-primaria compuesta por no más de cuatro aulas blanqueadas con cal y a la que asisten los niños indígenas de la zona.
Fuera de nuestro programa de grabación, decidimos entrar para llevarnos imágenes de estos pequeños, casi todos de entre 4 y 6 años de edad, vestidos a la usanza maya.
Nuestra sorpresa vino, cuando al cruzar las puertas de uno de los salones de clase, todos, absolutamente todos los estudiantes se pusieron de pie y al unísono nos dieron la más emotiva bienvenida que yo jamás haya escuchado. Lo hicieron en español y en su lengua natal; lo hicieron con nosotros y lo siguen haciendo con cada una de las personas que por diversas razones llegan hasta su salón, desde padres de familia hasta modestas autoridades escolares.
Fue ahí donde encontramos un tesoro tan grande como Tikal, como La Antigua y como Iximché. Un tesoro que nos siguió acompañando hasta nuestro regreso a Los Ángeles.
Hoy, me queda claro que vivir en un país "desarrollado" tiene ventajas, pero lamento constatar que, estas ventajas, han desdibujado de las familias y de las escuelas, preceptos fundamentales en nuestros niños: El respeto por su herencia cultural y, sobre todo, el respeto por los demás.
Mientras no suceda lo contrario, seguiré pensando que, en ese sentido, muchos niños en California seguirán siendo más subdesarrollados, que aquellos que acuden a una humilde escuela en San Juan La Laguna, Guatemala.
Raúl Peimbert es periodista y presentador de los Noticieros de Univision Los Ángeles.rpeimbert@univision.net