La educación terciaria es una inversión en el desarrollo profesional y personal del individuo, y en la infraestructura humana para mantener la competitividad económica de California. El incremento de 30% en la inscripción para el sistema de la Universidad de California es una amenaza a esas metas.

La decisión de los regentes es fácil de comprender por las circunstancias financieras por las que atraviesa el estado, pero difícil de aceptar por el impacto que causa entre los estudiantes que aspiran a un carrera universitaria.

Por otra parte, no se puede ignorar que California ha tenido uno de los sistemas universitarios más baratos del todo el país y que antes de este aumento hubieron despidos, feriados sin sueldos y cierre de clases para ahorrar dinero en el sistema, pero eso no ha sido suficiente. El nuevo análisis del déficit, con por lo menos $20 mil millones más en rojo es un temible presagio de los tiempos que vienen.

En todo esto también se debe considerar que aumentan las becas para los estudiantes de bajos recursos, son los alumnos de clase media y media alta son los que cargan con el peso de la decisión de los regentes. En este aspecto lo más serio es la reducción en el cupo de jóvenes que serán aceptados, en momentos que las necesidades y el interés por seguir la universidad es el más alto en los últimos tiempos.

Los sistemas estatales de educación universitaria general han aumentado el costo para los estudiantes y limitado el espacio disponible para ingreso de alumno. El alto precio de todo esto se verán en vidas que quizás no lleguen a cumplir el potencial por falta de oportunidades.