En 2002, la compañía minera canadiense Pacific Rim recibió permisos preliminares para explorar la posibilidad de extraer oro en el norte de El Salvador. Sus representantes aseguraron a los residentes de la población cercana de San Isidro que el proyecto en la mina El Dorado crearía muy necesarios empleos y desarrollo.

Aunque la compañía insistía en que sus métodos de extracción basados en cianuro no afectan el medio ambiente y que sus procesos de limpieza garantizaban que el agua usada quedará potable, líderes de la comunidad estaban escépticos. Habían visto de primera mano que comunidades vecinas perdieron su suministro de agua debido a la minería y estaban preocupados con lo que le ocurriría a San Isidro.

En 2005, los activistas se unieron a otros opositores de la minería en El Salvador, incluida la Iglesia Católica, para formar la Mesa Nacional frente a la Minería Metálica y presionaron al gobierno del ex Presidente Tony Saca para que negara nuevos permisos de explotación minera. El grupo también apoya un proyecto de ley, ahora en curso en la Asamblea Legislativa, que prohibiría cualquier explotación minera de metales preciosos.

Por su trabajo, la Mesa Nacional recibió el Premio de Derechos Humanos Letelier-Moffitt en Washington recientemente.

La insatisfacción pública con operaciones mineras ha estado aumentando en América Latina en los últimos años. Los proyectos enfrentan serios cuestionamientos sobre su impacto ambiental y sobre la cantidad de empleos y desarrollo que terminan generando en las comunidades vecinas. Insostenibles por definición, las minas algún día cierran y la creciente percepción es que las compañías se van con sus ganancias y dejan a las comunidades enfrentando los daños.

Parte de el problema es que "los gobiernos no tienen la capacidad de manejar efectivamente estos proyectos", afirma Keith Slack, gerente del programa de industria extractiva de Oxfam America. "Donde hay muy poca presencia gubernamental y capacidad de monitorear y hacer cumplir leyes ambientales,... las compañías y comunidades deben valerse por sí mismas y terminan peleándose entre ellas".