Inmigración
Este domingo en Estados Unidos se celebra uno de los encuentros más anticipados del año, el partido de fútbol americano conocido como el Súper Tazón. Este evento es sin duda uno de los más populares que se festeja a lo largo del país. En realidad en este día todos celebramos ser estadounidenses en muchos aspectos, desde la comida que se consume durante el partido hasta los comerciales de televisión.
Los ciudadanos como inmigrantes por igual disfrutamos con los amigos y la familia el Súper Tazón ya sea frente a una televisión de alta definición, en una barra, o en la comodidad de los sofás de nuestro hogar, que como buenos estadounidenses hemos compramos a crédito.
Sin embargo, para mi este juego va a ser algo especial. No es que sea un fanático de hueso colorado de los Steelers, sino porque existe un jugador de ese equipo que representa la historia personal de una familia inmigrante. Ya era hora que el fútbol americano empiece a representar la diversidad de este país.
Los Steelers han logrado sobresalir en este aspecto gracias a la diversidad de los jugadores tal como Doug Williams que hace 21 años fue el primer mariscal de campo afroamericano en llevar a su equipo al Súper Tazón en la edición XXII y terminó por ganarse el premio de Jugador Más Valioso (MVP).
En general, el fútbol americano también ha logrado romper otras barreras de diversidad étnica. Hace apenas dos años, se vio por primera vez a dos manejadores afroamericanos, Tony Dungy de los Colts de Indianápolis y Lovie Smith y los Osos de Chicago, enfrentarse en el Súper Tazón XLI .
Por otra parte, el espíritu inmigrante también está presente en esta edición del Súper Tazón a cargo del receptor Hines Ward de los Steelers, que actualmente esta en un vídeo de promoción de ESPN. Ward, quien en el 2006 fue el MVP es hijo de una inmigrante coreana y de un afroamericano. Los padres de Hines se conocieron en Corea del Sur durante el servicio militar del padre de Hines. Se casaron, vinieron a Estados Unidos y al poco tiempo se divorciaron. Los logros deportivos de Ward lo convirtieron en una celebridad en su Corea natal.
Sin embargo, lo más significativo de esta historia es el reconocimiento que Ward hace en cada ocasión que puede a los valores de trabajo, dedicación y sacrificio inculcados por su madre inmigrante. Kim Ward trabajó tres empleos para ganarse la custodia del pequeño Hines después de que su marido le haya querido quitar el hijo diciendo que era una madre incapaz.
No es nada nuevo que un atleta profesional reconozca a su madre por su éxito, lo diferente es que se le dé crédito al espíritu de ella.
Para mi ver, este es el año de la diversidad, o por los menos así lo vivo con el nuevo presidente Obama y con los Steelers ya que tienen a un manejador afroamericano, quien también es el más joven en la historia de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
Ahora solo queda esperar que Hines gane nuevamente el MVP para que realice otro viaje a Corea del Sur que inspire a un sin número de jóvenes alrededor del mundo. De esta manera, se comienza a borrar un pasado de intolerancia y a valorar a las personas por su carácter, su fe y su corazón —en vez de ser juzgadas por el color de su piel.
Javier González es Director Ejecutivo de Strengtening Our Lives (SOL).