Ahora que California está buscando reducir su déficit presupuestario, algunos políticos han propuesto tomar los fondos de la Comisión Primeros 5, creada hace una década con la Proposición 10, cuyo dinero —proveniente de los ingresos del impuesto a la venta de tabaco— se destina exclusivamente al financiamiento de programas de promoción al desarrollo infantil saludable.
Soy un pediatra de Boston, no un californiano y tampoco un cabildero de Sacramento, y al igual que innumerables pediatras de California, padres y ciudadanos, he puesto mi corazón en esta batalla. Soy cofundador de Reach Out and Read, uno de los programas de desarrollo infantil más exitosos. He pasado meses en el Estado Dorado apoyando a californianos que trabajan largas y a menudo impagas horas para extender los beneficios de este programa a miles de niños. Por tal motivo, antes de tomar un solo centavo de Primeros 5, aconsejaría a los legisladores evalúen las diferencias que este fondo está haciendo.
Muchos podrán atestiguar acerca de los miles de niños de California que han recibido cuidado dental, vacunas y chequeos médicos gracias a los fondos de Primeros 5. Yo les hablaré sobre el programa Reach Out and Read, que se concibió cuando me percaté que disfrutaba tanto leerles a mis hijos como ellos disfrutaban oírme. Esto me llevó a preguntar a los padres de mis pacientes si ellos les leían a sus hijos, la respuesta fue que no sólo no les leían sino que no tenían libros para niños en sus casas.
Descubrí que en nuestro país la tercera parte de los niños ingresan al colegio sin el dominio del lenguaje necesario para empezar a leer. En los vecindarios pobres no existen suficientes librerías infantiles. Algunos padres, en esta época en la que tienen que cavar profundo para pagar los costos de combustible y servicios básicos, no tienen ingresos discrecionales para comprar libros. Otros vienen de países en donde leer a infantes no es común. Esta realidad me llevó a repartir libros para niños gratuitamente.
Nunca podré olvidar la primera vez que entregué un libro a un niño, su rostro resplandecido y la sonrisa de satisfacción de su madre. Descubrí que "prescribir" libros y leerlos es una experiencia transformadora. Una vasta investigación confirmó mi corazonada de que si los padres proporcionan un entorno rico en lenguaje a sus hijos, éstos progresarán en la escuela. Reach Out and Read trabaja con niños pequeños y sus padres. Los niños desarrollan afecto por los libros porque los comparten con un padre que aman. Aprenden el lenguaje señalando y nombrando diferentes figuras; y las letras a través de la repetición de sonidos. A medida que van creciendo, los libros culturalmente apropiados van intensificando su curiosidad hasta que están listos para convertirse en ávidos lectores. Nuestro programa prepara a doctores para entregar libros durante los controles pediátricos a niños de 6 meses a 5 años de edad. A nivel nacional hemos distribuido 5.4 millones de libros el último año. Al tener un libro en casa, el niño estimula el hábito por la lectura, acercándose a sus padres con un libro en la mano. Algunas veces es un hermano quien lee a otro, doble victoria. Otras veces, un padre aprende a leer mientras lee con sus hijos. Con un libro en casa podemos crear una cultura familiar hacia la lectura.
Lo mejor de todo es que Reach Out and Read hace todo esto gastando apenas unos cuantos dólares por niño al año, mientras que otros programas gastan hasta $6,000 por niño al año. Actualmente tenemos 480 clínicas en California, el de mayor número en el país. Ello gracias a la continua ayuda de Primeros 5, cuyos fondos no sólo proporcionan apoyo básico a los centros sino también credibilidad para obtener mayor colaboración de las comunidades locales (desde colectas hasta voluntariado).
Reach Out and Read es exactamente la clase de programa que los votantes deseaban cuando aprobaron la Proposición 10 y crearon la Comisión Primeros 5. Quitarles estos fondos sería políticamente fácil, como arrebatar un libro de las manos de un niño. Empero, el costo de esta acción permanecería por años y décadas. Los legisladores deberían adoptar un enfoque visionario y proteger esta inversión en los trabajadores del futuro.
Barry Zuckerman es pediatra del Centro Médico de Boston, Massachusetts, y fundador del Programa Nacional Reach Out and Read.







