California

En momentos en que los legisladores de California resisten una creciente brecha en el presupuesto que ahora alcanza los 17,200 millones de dólares, se han enfrentado con algunas estadísticas humanas sombrías, desde la cantidad de docentes que encuentran notificaciones de despido en sus buzones hasta la cantidad de niños que pronto serán rechazados por sus médicos. En algún lugar del camino, estas cifras se han desconectado de las personas que ellas representan y los legisladores han llegado a mirar esos números como simplemente eso, números. De otra manera, ¿cómo se puede explicar el riesgo en que se encuentran ahora los californianos?

Los legisladores estatales, para que no lo olviden, recibieron un conmovedor recordatorio del costo humano que estos recortes en el presupuesto producirán a comienzos de este mes. Junto a otros representantes de todo el estado viajamos con la coalición Covering Kids and Families (Cubriendo a los Niños y las Familias) de los Consejos de Salud de la Comunidad, con sede en Los Ángeles, para entregar cuatro mil dibujos (Health-O-Grams) creados por niños que serán directamente afectados por estos recortes fiscales. Cada uno, como un proyecto escolar, era un plato de papel con el nombre del niño, su edad y la impresión de su mano, junto con la frase: "¿Qué harán para mantenerme a mí y a mi familia sanos?".

Estos cuatro mil niños representan un pequeño porcentaje de los millones que, de aprobarse los recortes sugeridos en el presupuesto, pueden quedar sin cobertura médica y sin lugar dónde acudir en un momento de crisis. También casi medio millón de padres con bajos ingresos y sus hijos tienen probabilidad de ser eliminados de Medi-Cal. Otros tres millones de californianos perderán su cobertura dental, un recorte que hará que las clínicas deban cerrar sus puertas y que aproximadamente 2,500 trabajadores pierdan sus empleos. Además, las familias deberán volver a solicitar su cobertura de Medi-Cal cada seis meses, un procedimiento administrativo engorroso que se espera que implique que 472 mil niños más se queden sin seguro. Cada "estadística" es una niña de 8 años llorando de dolor mientras su diente se pudre, un diabético que ahora tiene que encontrar la forma de pagar por la insulina, o una anciana sufriendo sola en su casa con una fiebre cuyo tratamiento no puede pagar.

Tal vez lo más preocupante es la poca visión de futuro que estos recortes representan. Las medidas que han sido anunciadas como fiscalmente responsables terminarán costándole al estado en el largo plazo. Sólo con la eliminación de la atención dental a los adultos, el estado perderá 115 millones de dólares en fondos aportados por el gobierno federal. Los adultos sin seguro tienen tres veces más probabilidad de demorar la búsqueda de atención médica que los adultos con seguro. La eliminación de su cobertura provocará que una horda de enfermedades prevenibles alcance condiciones críticas que requieran atención de urgencia muy costosa, para la cual el estado se verá obligado a pagar los gastos. Además, los 1,100 millones de dólares propuestos en recortes de Medi-Cal tendrían un efecto dominó en las economías locales ya debilitadas, alcanzando los 2,700 millones en actividades económicas perdidas y la eliminación de 22 mil puestos de trabajo.

Brindar cobertura médica asequible es un asunto de vida o muerte. Más de ocho californianos mueren cada día debido a la falta de seguro de salud, una cifra que no nos podemos dar el lujo de ver aumentar. Debemos hacer responsables a nuestros legisladores y gobernadores para que busquen soluciones equilibradas para nuestra actual crisis presupuestaria —soluciones que protejan la salud y la seguridad de las personas detrás de los números.

Caroline Rivas es directora de políticas de los Consejos de Salud de la Comunidadcaroline@chc-inc.org