Economía

Mucho después de que terminen las ejecuciones de los préstamos hipotecarios a tasas de alto riesgo, las familias de trabajadores de recursos módicos seguirán queriendo comprar viviendas. Desafortunadamente, los cambios en el sistema financiero traídos por la crisis crediticia nacional muy posiblemente dejarán sus sueños de ser propietarios de viviendas fuera de su alcance.

Hoy en día, demasiados comentaristas y políticos insisten que la mayoría de los propietarios de viviendas que se encuentran en problemas no deberían haberlas comprado en primer lugar. Pero este concepto generalizado es erróneo.

Muchas familias, ante el prospecto de los elevados costos de alquileres, migraron a la opción de la hipoteca a tasa de alto riesgo como única alternativa practica. A nivel nacional, alrededor de unos 90 millones de estadounidenses pagan más del 30% de sus ingresos hacia su vivienda, y durante el período comprendido entre 2001 y 2005, el número de hogares en los que más de la mitad de los ingresos se destina a ello se disparó de 3.2 millones hasta llegar a una cifra de 17 millones de familias, aproximadamente.

Una persona que gasta 40% de sus ingresos en un apartamento mediocre y que debe lidiar con aumentos impredecibles en los alquileres anuales, se encuentra lejos de estar especulando si compra un condominio pagando las mismas cuotas mensuales, con intereses deducibles del impuesto —obteniendo incluso tasas iniciales a corto plazo reducidas. ¿Quién iba a saber en 2005 que cuando sus tasas de interés ajustables fueran recalculadas en 2008, ya no les convendría más pagar una hipoteca que un alquiler?

Muchos de los que optaron por productos hipotecarios de tasas de alto riesgo muy poco regulados indudablemente consideraban que no podían darse el lujo de no comprar. Con razón, millones de trabajadores optaron por ser propietarios de viviendas.

Si hubiesen tenido una mezcla adecuada de buena asesoría, apoyo y productos de préstamos apropiados, muchos posiblemente seguirían viviendo el sueño americano de tener un hogar.

¿Cómo? Escuche al alcalde de Trenton, Douglas Palmer. Él hizo un mapa de los lugares en que familias de menores ingresos compraron vivienda de su ciudad y que antes recibieron amplia asesoría en la compra de sus residencias y luego sobrepuso los lugares en los que fueron ejecutadas las hipotecas alrededor de todo Trenton. "Los compradores que obtuvieron asesoría aparecen como una isla de calma entre un mar de puntos rojos de ejecuciones", informa.

O consideremos la experiencia de la Alianza para Residencias Asequibles de Massachusetts, la cual ha asistido a más de 11 mil familias de escasos recursos en la compra de su primer hogar. Estos prestatarios gozan de una tasa de morosidad a largo plazo de casi la mitad de la de los prestatarios hipotecarios convencionales de todos los niveles de ingresos.

Neighborhood Housing Services, un organismo nacional que se dedica a abrir el mercado para miles de préstamos hipotecarios asequibles para familias de bajos recursos y que tiene oficinas en California, reporta una tasa de morosidad de apenas 3.34% entre sus prestatarios, los cuales, como promedio, cuentan con apenas dos terceras partes de los ingresos nacionales promedios. Eso es apenas un poco por encima de la tasa nacional para préstamos de alto riesgo de 2.63% para el mismo período, y muy por debajo de la tasa de morosidad de casi 15% reportada para préstamos a tasas de alto riesgo.

Dichos programas tienen diversas características en común. Los compradores cuentan con una amplia asesoría en la compra de su vivienda, lo cual les permite entender y manejar mejor los riesgos financieros. Los productos crediticios ofrecidos son apropiados para sus medios, con tasas fijas y montos fijos, diseñados con el fin de ajustarse a la situación financiera de cada familia. A menudo se ofrece una red de seguridad para después de la compra.

No todos podemos ser propietarios de viviendas y las opciones de alquileres de calidad a precios asequibles deben ser reforzadas a nivel nacional. Pero a medida que las propuestas en Washington compiten para prepararnos para la siguiente generación de financiamientos hipotecarios para viviendas, el atribuir la crisis a los dueños de casa de ingresos moderados sería miope y engañoso.

La debacle de las tasas de alto riesgo se originó con motivo de muchas malas decisiones, incluso tomadas por algunos de los agentes financieros más sofisticados del país. Los hiperávidos tramitadores de préstamos encontraron una manera de explotar un mercado al estilo del viejo oeste, a costa de los vulnerables, y los reguladores abdicaron la responsabilidad de proteger al consumidor y depositaron toda su confianza en que las innovaciones del mercado son siempre acertadas.

El descartar a todo un sector de trabajadores que son propietarios potenciales por ser "demasiado riesgosos" sencillamente sería una mala lección que los reguladores y las instituciones financieras de Washington se encuentran en peligro de aprender.

Después de todo, sí sabemos cómo ser propietarios de viviendas como es debido.

David M. Abromowitz es Asesor Principal en Center for American Progress, experto en temas de política publica de vivienda.