El presidente electo Barack Obama se convierte en el centro de atención conforme se prepara para cumplir las esperanzas de tantos y la necesidad de cambio que aseguró su victoria presidencial. Al igual que muchas otras personas de California y el resto del país interesadas en la educación de nuestros más pequeños, me emociona profundamente su promesa de ofrecer a cada niño una educación de talla mundial desde su nacimiento hasta el día en que se gradúen de la universidad.

El plan de Obama consiste en invertir en la educación preescolar debido a que, en su opinión, preparar a los niños para la escuela puede eliminar la brecha en logros académicos. Obama reconoce que los niños que participan en estos programas serán más propensos a sacar buenas calificaciones en las áreas de lectura y matemática, graduarse de la secundaria, asistir a la universidad, obtener un buen empleo y ganar más dinero.

La situación económica actual pone de manifiesto más que nunca la necesidad de realizar inversiones acertadas en programas importantes como el preescolar, el cual aumenta la competitividad mundial y ofrece a los niños mejores oportunidades de tener éxito como estudiantes y ciudadanos. Obama ha afirmado que esta es una prioridad incluso en momentos económicos difíciles.

Como madre y defensora del preescolar, he observado lo importante que es sentar las bases para el aprendizaje futuro desde el nacimiento hasta el día en que los niños ingresan al jardín de infantes, cuando sus cerebros están en pleno desarrollo.

El otoño pasado me dio mucho orgullo ver a mi hijita, luciendo su mochila preferida, y formando fila en la puerta de su aula esperando ansiosamente iniciar su primer día en el jardín de infantes.