En hogares y esquinas en todo el país, miles de voluntarios de la Asociación de Organizaciones Comunitarias para una Reforma Inmediata (ACORN) han trabajado con ahínco para asegurar los derechos y dar poder a millones de estadounidenses de comunidades con bajos ingresos y comunidades de minorías.
Los hemos visto inscribiendo a nuestros vecinos latinos y afroamericanos tanto en centros urbanos densamente poblados como en remotos pueblos rurales, luchando para que la voz de nuestras comunidades históricamente marginadas sea escuchada.
Solamente el año pasado los latinos representaron aproximadamente la cuarta parte de los 1.3 millones de votantes nuevos que ACORN inscribió, más de 300 mil nuevos votantes estadounidenses. Es por eso que los ataques injustificados y sin fundamento hacia ACORN en las últimas semanas han sido tan perjudiciales para cualquier persona que desee que las comunidades de minorías hagan oír su voz en nuestro gobierno.
El trabajo que lleva a cabo ACORN y los grupos que defienden los derechos de los votantes latinos es un paso enorme e importante hacia la meta de brindar a los latinos y a los afroamericanos la voz que necesitan y se merecen. Cuando somos muchos, tenemos el poder para hacer cambios en nuestros vecindarios, nuestras ciudades, nuestros estados y nuestra nación.
Pero es exactamente esta transferencia de poder lo que provoca las acusaciones falsas de fraude en las inscripciones de votantes que repiten hasta el cansancio los expertos de la derecha y los medios que simpatizan con ellos, como FOX News. Eso amenaza con echar por tierra el trabajo de ACORN, los latinos, los afroamericanos y otras organizaciones en todo el país que han trabajado durante décadas para garantizar y proteger el derecho al voto de todos los estadounidenses.
Los poderes afianzados se sienten incómodos con los votantes a los que se dirige ACORN. Esos poderes temen a la población latina que se extiende rápidamente en el país y la inevitable marcha hacia un día en el que la mayoría de los estadounidenses provendrá de grupos raciales minoritarios.
Es el temor de que los que no tienen poder se conviertan en poderosos, de que los que no tienen voz sean escuchados. Es el temor hacia los 148 mil nuevos votantes inscritos por ACORN en Pennsylvania, 152 mil en Florida, 217 mil en Michigan y 238 mil en Ohio. Es el temor de que las personas pertenecientes a minorías en todo EEUU finalmente podrán hacer oír su voz en nombre de sus comunidades.
Pero el trabajo de ACORN y otros grupos de derechos civiles no termina en las urnas de votación. La lucha continúa en cada rincón de nuestras vidas, desde la reforma de la salud hasta la vivienda y la justicia penal.
ACORN fue uno de los primeros grupos y de los que más se hizo oír al exigir la reforma de las leyes de hipotecas de alto riesgo y préstamos usureros, mucho antes de que esos sectores arrastraran a nuestra economía hacia la crisis.
En New Orleans, ACORN reunió a miles de residentes desplazados para darles una voz amplificada y poderosa en el resurgimiento de su ciudad. En todo el país, ACORN ha organizado a millones de representantes con remeras rojas que llenan las reuniones en los concejos municipales y las audiencias legislativas para luchar por políticas públicas justas y equitativas para todos.
En el fondo, ACORN trabaja para garantizar que nuestros niños tengan buenas escuelas, que todos nuestros vecindarios sean asequibles y saludables y que todas nuestras familias tengan seguridad económica. Pero sólo podremos hacer que nuestros sueños sean realidad si nos unimos como una fuerza poderosa que busca el cambio.
ACORN tiene un papel fundamental en garantizar que nuestras comunidades tengan un lugar en la mesa para defender con fuerza ese cambio. Se merece todo nuestro respeto y apoyo, no el desdén y escarnio de políticos mal informados.
Angela G. Blackwel es fundadora y directoraejecutiva de Policy Link.
Los poderes afianzados se sienten incómodos con los votantes a los que se dirige ACORN. Esos poderes temen a la población latina que se extiende rápidamente en el país y la inevitable marcha hacia un día en el que la mayoría de los estadounidenses provendrá de grupos raciales minoritarios.
Es el temor de que los que no tienen poder se conviertan en poderosos, de que los que no tienen voz sean escuchados. Es el temor hacia los 148 mil nuevos votantes inscritos por ACORN en Pennsylvania, 152 mil en Florida, 217 mil en Michigan y 238 mil en Ohio. Es el temor de que las personas pertenecientes a minorías en todo EEUU finalmente podrán hacer oír su voz en nombre de sus comunidades.
Pero el trabajo de ACORN y otros grupos de derechos civiles no termina en las urnas de votación. La lucha continúa en cada rincón de nuestras vidas, desde la reforma de la salud hasta la vivienda y la justicia penal.
ACORN fue uno de los primeros grupos y de los que más se hizo oír al exigir la reforma de las leyes de hipotecas de alto riesgo y préstamos usureros, mucho antes de que esos sectores arrastraran a nuestra economía hacia la crisis.
En New Orleans, ACORN reunió a miles de residentes desplazados para darles una voz amplificada y poderosa en el resurgimiento de su ciudad. En todo el país, ACORN ha organizado a millones de representantes con remeras rojas que llenan las reuniones en los concejos municipales y las audiencias legislativas para luchar por políticas públicas justas y equitativas para todos.
En el fondo, ACORN trabaja para garantizar que nuestros niños tengan buenas escuelas, que todos nuestros vecindarios sean asequibles y saludables y que todas nuestras familias tengan seguridad económica. Pero sólo podremos hacer que nuestros sueños sean realidad si nos unimos como una fuerza poderosa que busca el cambio.