La adicción a las drogas es un problema médico que muchas veces es resuelto inadecuadamente con la prisión. Esto no quiere decir que el problema de la delincuencia se solucione sólo con tratamiento externo, sino que existe un desequilibrio en el enfoque hacia el drogadicto en el que el castigo prevalece sobre la rehabilitación. Esta es una fórmula para seguir sobrepoblando el sistema penitenciario y no proveer ayuda donde puede tener un efecto positivo.

La Proposición 5 es una alternativa para que algunos individuos culpables de delitos no violentos puedan tener otras opciones. La medida básicamente extiende el tratamiento para personas convictas de delitos relacionados con drogas, hace modificaciones a la libertad condicional y regula la autoridad judicial en determinados casos.

Los opositores dicen que los delincuentes argumentarán problemas de drogas para evitar la prisión; sin embargo, los magistrados tienen la discreción de recomendar o rechazar candidatos a estos programas según los antecedentes de la persona.

La Proposición 36, aprobada en 2000, fue el primer paso en promover programas de rehabilitación de drogas en un contexto penal. Creemos que el resultado en general ha sido positivo. Esta iniciativa es un paso más adelante, ya que, entre otros elementos, se incluye un componente de intervención para evitar que jóvenes en riesgo caigan el mundo de las drogas.

Por otra parte, la medida ayudará a aliviar la superpoblación de las prisiones al dar más opciones al adicto hallado culpable de delitos relacionados con drogas, pero sin poner en peligro la seguridad pública. Los gastos que se ahorren servirán para abonar el costo de los programas.

La prisión no es la solución para los adictos, allí se gradúan de delincuentes en vez de recuperarse. Esta iniciativa les dará otra oportunidad. ¡Vote SÍ en la Proposición 5!