Estados Unidos se encuentra en una encrucijada, el país necesita una visión distinta y un enfoque nuevo para enfrentar problemas que por décadas se vienen arrastrando. Barack Obama es la persona indicada para iniciar un nuevo ciclo de reconstrucción, como presidente de Estados Unidos.
Los acontecimientos que se desarrollaron durante el período de esta campaña política, y los temas que han surgido, refuerzan la idea de que Obama es el líder apropiado para el momento. Los antecedentes del senador demócrata de Illinois, sus propuestas de gobierno y su conducta, dan testimonio de que tiene el carácter para dirigir las riendas de la nación.
Obama es el cambio que necesita el país. Él ha mostrado ser un demócrata distinto, con una profunda conciencia social y una valoración del papel del individuo en la responsabilidad del cambio. La oferta política de Obama es realista porque reconoce que no hay soluciones mágicas, sino que requieren del compromiso y esfuerzo de todos.
En este aspecto el senador John McCain ha sido una desilusión. En las elecciones primarias de febrero pasado lo respaldamos como el candidato más atractivo del Partido Republicano, pero hoy no es el mismo de antes. La moderación que lo caracterizaba fue reemplazada por una línea ideológicamente rígida, para agradar a la base ultraconservadora de su partido. El tono negativo y las acusaciones desplazaron el planteamiento de ideas y muchas de sus propuestas son recetas recicladas y agotadas.
En contraste, la campaña de Obama ha sobresalido por su tono positivo, por ideas frescas y propuestas concretas. Las prioridades son claras y reflejan las preocupaciones de los votantes.
La economía, por ejemplo, ahora en crisis y con déficits fiscales nunca vistos, podrá comenzar a sanearse con una política impositiva más justa. Al mismo tiempo, se establecen prioridades claras para invertir en el capital humano. Este enfoque ayudará a recuperar la confianza hoy perdida.
La guerra de Irak es otra área en la que reina la desconfianza general y allí se confunden las prioridades en la lucha antiterrorista. Obama tiene claro que el frente principal está en Afganistán, que es hora de acelerar el regreso de los soldados de Irak y de invertir en la infraestructura de EEUU en vez de la iraquí.
La salud también es una gran preocupación de todos. Es intolerable que millones de personas deban de elegir entre la enfermedad o la bancarrota. En repetidas ocasiones hemos dicho que la cobertura médica es un derecho que debe estar al alcance de todos. En este sentido, Obama se identifica con este concepto y promueve una estructura que refuerza el seguro de salud a través del empleo, al mismo tiempo que exige cobertura universal para los niños y regulación en la industria de seguro.
La educación, junto a la salud, es otro aspecto vital para los estadounidenses. Obama propone reforzar la educación pública y es realista en su crítica a la estrategia federal Que Ningún Niño Quede Rezagado, promovida en los últimos años. Sus propuestas son las indicadas: que la educación sea más accesible, equitativa y sólida.
Finalmente, el tema de inmigración no ha salido a relucir en la campaña presidencial y ambos candidatos tienen antecedentes positivos en esta área. Aunque creemos que bajo el clima político actual, Obama es el que tiene más oportunidad de lograr una reforma de inmigración integral.
La campaña política ha servido para marcar claramente las propuestas políticas entre los dos candidatos. El demócrata indudablemente está más orientado a la clase media y de menores recursos. Obama también ha mostrado carácter y temperamento para ocupar la Casa Blanca. Creemos que la historia de su vida personal, su experiencia birracial y su conocimiento de las comunidades pobres le dan una perspectiva única para enfrentar los problemas nacionales.
Estados Unidos se encuentra en una coyuntura histórica, con un clamor popular a favor del cambio. Barack Obama ofrece la mejor opción para comenzar un nuevo rumbo. ¡Vote por Barack Obama para presidente!