La guerra de Irak es otra área en la que reina la desconfianza general y allí se confunden las prioridades en la lucha antiterrorista. Obama tiene claro que el frente principal está en Afganistán, que es hora de acelerar el regreso de los soldados de Irak y de invertir en la infraestructura de EEUU en vez de la iraquí.

La salud también es una gran preocupación de todos. Es intolerable que millones de personas deban de elegir entre la enfermedad o la bancarrota. En repetidas ocasiones hemos dicho que la cobertura médica es un derecho que debe estar al alcance de todos. En este sentido, Obama se identifica con este concepto y promueve una estructura que refuerza el seguro de salud a través del empleo, al mismo tiempo que exige cobertura universal para los niños y regulación en la industria de seguro.

La educación, junto a la salud, es otro aspecto vital para los estadounidenses. Obama propone reforzar la educación pública y es realista en su crítica a la estrategia federal Que Ningún Niño Quede Rezagado, promovida en los últimos años. Sus propuestas son las indicadas: que la educación sea más accesible, equitativa y sólida.

Finalmente, el tema de inmigración no ha salido a relucir en la campaña presidencial y ambos candidatos tienen antecedentes positivos en esta área. Aunque creemos que bajo el clima político actual, Obama es el que tiene más oportunidad de lograr una reforma de inmigración integral.

La campaña política ha servido para marcar claramente las propuestas políticas entre los dos candidatos. El demócrata indudablemente está más orientado a la clase media y de menores recursos. Obama también ha mostrado carácter y temperamento para ocupar la Casa Blanca. Creemos que la historia de su vida personal, su experiencia birracial y su conocimiento de las comunidades pobres le dan una perspectiva única para enfrentar los problemas nacionales.