PRIMERA PARTE
En la esquina de Alvarado y la calle 8, una mujer nada agraciada por la belleza intenta coquetear. "Hola mi’jo", dice al pasar por la acera y suelta una sonrisa que revela una amarillenta dentadura. Es una mujer obesa y con minifalda que dice llamarse Bianca, no pasa de los 30 anos de edad, y en su inútil juego de seducción insiste: "¿Ton’s qué? ¿Vas a querer ir al cuarto?".
Son las 9:00 p.m. de un miércoles y en el Parque MacArthur los pocos transeúntes se detienen en los puestos de comida ambulante para en unos cuantos minutos dejar desolada esta zona del centro de Los Ángeles.
Por eso Bianca insiste en su oferta sexual. "En cinco minutos ya nos vamos a ir todas", advierte en referencia a las otras cuatro mujeres que por el estacionamiento del pequeño centro comercial también están dispuestas a entregar su cuerpo a la lujuria.
¿Cuánto cobras?
"Son 50 más 20 del cuarto", responde.
¿Y dónde es?
"Hay que ir al motel, en la Ocho y Union... ahí está el carro, te llevo y te traigo", dice mientras señala una camioneta negra donde un hombre está sentado al volante.
Lo que Bianca hace para ganarse el sustento de cada día es una actividad que persiste en muchas avenidas principales de la ciudad: Western, Santa Mónica, Sepúlveda, Figueroa y San Fernando son sólo algunas.
A pesar de que las negociaciones para tener sexo por dinero ahora son más populares en Internet, en parte por la persecución de proxenetas ("padrotes" o "chulos") que ha hecho el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), en ciertas calles de la ciudad es todavía común ver a prostitutas o travestis exhibiéndose en busca de clientes.
Los bulevares Hollywood y Sunset, en Hollywood, eran los puntos tradicionales para la prostitución, hasta que a finales de los 90 el LAPD empezó a ser más estricto para aplicar la Sección 647 (b) del Código Penal de California que prohíbe comprometerse en el acto de la prostitución o acordar u ofrecer el acto sexual, un delito menor conocido como "solicitation".
"La prostitución pasó de las calles de Hollywood a la Internet", dice el abogado Stephen G. Rodríguez, experto en casos de prostitución para www.lacriminaldefenseattorney.com.
Sin embargo, reconoce que todavía hay muchas mujeres y transexuales que ofrecen sus servicios en las calles y reflejo de ello es que cada fin de semana son arrestados entre 200 y 350 personas, a quienes en el argot policiaco se les dice "Johns".
Los detenidos por comprar o intentar comprar servicios sexuales tienen que pagar una multa que va de los 200 a los 2,000 dólares, dependiendo de la reincidencia y de las circunstancias que vea el juez. Algunos deberán someterse a un excamen de VIH y acudir a una clase sobre la concientización de esa actividad, además de que el delito se les registra en sus antecedentes penales.
"La prostitución es el acto más inocente de los delitos, porque habría que ver si hay víctimas o no, aunque el problema es el sida. Creo que habría que regularse. Yo no favorezco la prostitución, pero creo que tal vez haya una alternativa al regular esto, porque eso no va a morir", considera Rodríguez sobre la que es conocida como la profesión más antigua del mundo.
Para el detective Héctor Sánchez, quien desde 1996 ha estado trabajando en casos de tráfico humano con fines de prostitución, se trata de un problema grave porque en muchos casos involucra a niñas de hasta de 12 años.
"Es un problema complejo y que tiene que ver con el crimen organizado, con el control de enfermedades como el sida, con la esclavitud, porque muchas de esas mujeres son esclavizadas y golpeadas", dice Sánchez.
Además, apunta, más del 90% de las prostitutas fueron violadas en algún momento de su vida y llevan un trauma psicológico.
"Yo no creo que sea una respuesta el legalizar la prostitución", aclara el detective del LAPD. "La idea es concientizar sobre el problema".
Lea mañana: Al acecho de prostitutas y ‘Johns’.