Planchas, trapeadores, palos de golf, quijadas, piernas ortopédicas, maletas, celulares, paraguas o guitarras. Las oficinas de objetos perdidos son una especie de bazar en la que puede encontrarse de todo, pero no se vende nada mientras haya tiempo para reclamarlo y demostrar que es el propietario.

Quienes trabajan clasificando lo que otros pierden no dejan de sorprenderse con los artículos y situaciones que tienen que enfrentar en ocasiones.

"Hace seis meses llegó una carpeta con muchos documentos y más de 70 mil dólares", relata Loran Riley, la encargada de objetos perdidos de Metro en Los Ángeles."Eran de una abuelita que había ido a sacar todo el dinero de su banco y cuando lo recuperó le jaló del pelo a quien vino con ella y le reclamo ‘¿de esta forma me estás cuidando’?"

Igual de sorprendido se vieron los trabajadores del complejo vacacional Disneyland cuando un barredor comenzó a jugar con un ojo de cristal que creyó era una canica. Al cerciorarse de lo que se trataba realmente, lo envolvió en papel antes de llevarlo a la ventanilla de objetos perdidos. Portavoces del parque reportan que "el dueño supo que lo había perdido cuando un amigo le preguntó "hey, ¿dónde está tu ojo?".

Y es que en un parque de atracciones, además de las habituales gorras, celulares y gafas de sol que suelen extraviarse, también se reportan dentaduras postizas, colchones, microondas, cafeteras, una extremidad ortopédica, una secadora de pelo y hasta un pájaro tropical entre los objetos dejados por los visitantes.

Las autoridades recomiendan poner el nombre y teléfono o correo electrónico en las pertenencias fáciles de extraviarse. Fue esto lo que facilitó que los empleados del parque temático llamaran al número que encontraron en una cámara. Resultó ser de alguien a quien se la habían robado tres años antes en San Diego.



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