Dos mujeres se abrazan con júbilo al saber la decisión de la jueza Bolton en Phoenix. [Foto: AP]
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PHOENIX, Arizona.— A escasas 11 horas de que entrara en efecto la ley de inmigración SB1070, la jueza federal Susan Bolton ordenó ayer el bloqueo de las cláusulas más polémicas de esta normativa que convierte en delito ser inmigrante indocumentado.

Bolton suspendió la facultad que otorgaba la ley a los policías locales y estatales para que pudieran comprobar el estatus migratorio de una persona durante paradas de tráfico o detenciones.

 

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Asimismo, detuvo la cláusula que convierte en delito el hecho de que los inmigrantes indocumentados soliciten trabajo en lugares públicos y la disposición que obligaba a todos los residentes extranjeros a llevar consigo documentos que certifiquen su estatus migratorio en el país.

La jueza justificó su decisión con base en el argumento de que estas medidas supondrían una carga injusta para los inmigrantes con documentos legales.

"Existe una probabilidad sustancial de que los agentes detendrán erróneamente a inmigrantes legales bajo la nueva ley. Arizona impondría una carga extraordinaria e inusual sobre los inmigrantes ilegales que sólo el gobierno federal tiene autoridad para imponer", declaró el dictamen de la jueza.

El fallo fue calificado por la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, como "una piedra en el camino" y prometió que apelará lo antes posible la decisión de la juez.

"Será una lucha legal larga, pero Arizona prevalecerá en su derecho de proteger a nuestros ciudadanos. El gobierno federal logró hoy sólo un alivio para no hacer su trabajo", apuntó.

Sin embargo, frente al Capitolio de Arizona la imagen fue de fiesta y celebración. Decenas de inmigrantes con lágrimas en los ojos festejaron la resolución de la juez.