WASHINGTON, D.C.— Para el lunes se espera el anuncio de los cargos criminales que serán imputados, al menos, a dos trabajadores del Departamento de Servicios Laborales de Utah, quienes supuestamente filtraron información personal de 1,300 inmigrantes para que fueran deportados.

Así lo anunció ayer el gobernador del estado, Gary Herbert, quien desde principios de esta semana encomendó una investigación para encontrar a los culpables, luego que la lista fuera difundida a medios de comunicación locales, junto a oficinas del Sheriff en Utah.

Los dos individuos, que ahora están con suspensión administrativa, podrían enfrentar cargos que van desde delito menor, penado con seis meses de cárcel y multas de hasta mil dólares, de acuerdo con lo explicado por Herbert.

El fiscal general de Utah, Mark L. Shurtleff, aseguró también que dependiendo de lo que arrojen futuras investigaciones, se determinará si los crímenes son más serios, donde incluso podrían llegar a la clasificación de felonía.

"Cuando existen datos personales tan específicos, eso sugiere que es algo que va más allá de información limitada al ámbito laboral", comentó a La Opinión.

Aún no está claro si existe una organización detrás de la misiva, que acompañó la información, de 29 páginas. Pero el documento estaba firmado por "Ciudadanos Preocupados de Estados Unidos".

Tony Yapias, director de Proyecto Latino en Utah, es uno de los que tiene la lista y a quien muchas personas han llamado atemorizadas para confirmar si sus nombres están o no en el papel.

"El lenguaje que aparecía en la carta es muy similar al que usualmente usan grupos anti- inmigrantes y eso nos hace pensar que están detrás de todo esto, que han sido capaces de infiltrarse con trabajadores del estado", dijo a La Opinión.