WASHINGTON, D.C.— La reforma migratoria no estuvo exenta de la agenda del presidente Barack Obama. Ayer, en una conferencia de prensa, el mandatario aseguró que está dispuesto a ofrecer mucho a los republicanos, para obtener su apoyo en un proyecto de ley.
"Creo que podemos modelar un sistema si todos están dispuestos a colaborar. Le dije al caucus republicano que ni siquiera necesito que me encuentren en la mitad del camino, les dije que lo hicieran a un cuarto. Yo traeré a la mayoría de los demócratas a un proyecto de reforma migratoria inteligente, sensible e integral. Pero necesitaré ayuda, dado que según las reglas del Senado, una simple mayoría no es suficiente", aseguró Obama.
La conferencia de prensa que estaba destinada a mermar los daños comunicativos del derrame de petróleo, fue también una oportunidad para que el Presidente comentara su decisión de enviar 1,200 efectivos de la Guardia Nacional a la frontera.
"He autorizado esto, en un plan que, de hecho, fue diseñado el año pasado. Por lo que no es solamente en respuesta a la ley de Arizona. Lo que hemos encontrado es que la Guardia Nacional puede ayudar con inteligencia, lidiando con tráfico humano y de drogas", etcétera. "Existen muchas funciones que pueden ejecutar, lo que incrementa los recursos en esa área".
El mandatario enfatizó, además, que el problema de seguridad en la frontera no se resolverá enviando a la Guardia Nacional. Obama insistió en que la única manera de solucionarlo es "construyendo un marco de trabajo migratorio ordenado, justo y humano. Un sistema en que la gente sea capaz de venir al país legalmente, los empleadores se hagan responsables de contratar a las personas que tienen estatus legal", dijo.
La decisión de Obama, que pudo haberse interpretado como una bofetada diplomática por parte del gobierno mexicano, fue acogida públicamente ayer por el presidente Felipe Calderón.
El líder mexicano reconoció haber conversado el tema con el mandatario estadounidense y manifestó su esperanza en la medida. "Los problemas que tenemos de tráfico de armas, de tráfico de dinero ilegal, incluso de impunidad en la operación de los criminales desde el lado americano no estaba siendo debidamente abordado por las autoridades norteamericanas. Así que, ojalá que la presencia de la Guardia Nacional sea en los términos que convenimos", explicó.
Sin embargo, al menos a nivel doméstico, Obama no está recibiendo la misma aceptación. Las diferentes señales que el mandatario ha dado durante las últimas semanas no han calmado la frustración que diversos grupos activistas. En un momento en que prima la desilusión por la ausencia de avances en el Congreso.
Representantes del Movimiento por una Reforma Migratoria Justa (FIRM) insistieron ayer en la necesidad de que el Presidente emita órdenes ejecutivas, que impliquen un fin de las deportaciones.
"Estamos en medio de una crisis de liderazgo en el área de reforma migratoria", dijo Gabriel González, director de campañas de Center for Community Change.
"Llamamos por una consideración inmediata de la propuesta del congresista Luis Gutiérrez, CIR-ASAP. Llamamos a que los senadores republicanos terminen con la obstrucción. Apoyamos los esfuerzos para empujar piezas de legislación más pequeñas como DREAM Act y AgJobs, pero esto no perdonará la necesidad imperante de un programa de legalización", aseguró Gustavo Torres, director ejecutivo de Casa de Maryland.
No obstante, tanto en el Congreso como a nivel de gobierno, demandas como éstas no han encontrado aceptación a nivel público, sobre todo en un año de elecciones.
Los grupos, por su parte, continúan manteniendo su compromiso de escalar acciones de desobediencia civil.