Tal como se anticipaba, la Junta Escolar del distrito aprobó ayer la reducción de 12 días lectivos (cinco durante este año y siete en el curso 2010-11), en un intento desesperado por acortar el agujero presupuestario de 640 millones de dólares al que se enfrenta.
Se estima que unos 2,109 puestos de trabajo —de entre los 2,826 preavisos de despido enviados— podrán mantenerse gracias a este acuerdo.
"Entre todas las opciones negativas, ésta es la menos mala", dijo Steve Zimmer, miembro de la Junta Escolar, reflejando el sentimiento mixto que muchos comparten.
En el lado positivo, la reducción permitirá un ahorro de unos 140 millones de dólares en los próximos dos años, pero algunos temen que sea a costa de perjudicar el progreso de los estudiantes.
"Nuestros niños necesitan más apoyo, no menos horas de clase", dijo Araceli del Valle, madre de un estudiante de secundaria en Boyle Heights.
Del Valle teme que acortar la agenda escolar incida negativamente en el futuro de su hijo.
"No es sólo menos tiempo de enseñanza, sino más días que están en la casa sin supervisión", recalca esta madre de familia que trabaja una diez horas diarias durante seis días a la semana.
Corinne Gregory, fundadora de SocialSmarts, un programa dedicado a aumentar la eficiencia en las clases, señaló que aunque el recorte en LAUSD no es tan drástico como en algunos distritos del país, que están considerando una semana lectiva de cuatro días, la reducción incrementará las deficiencias ya existentes.
"El mayor problema actualmente es la pérdida de horas- tiempo productivo, debido a asuntos disciplinarios y estudiantes que no se concentran o interrumpen", explicó Gregory, señalando que el tiempo neto de aprendizaje es en promedio 3.5 horas diarias.
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