WASHINGTON, D.C.— Ayer, en una reunión de cerca de 40 minutos, los senadores Chuck Schumer (D-NY) y Lindsey Graham (R-SC) entregaron un documento que delinea el marco de trabajo conjunto al que han llegado sobre la reforma migratoria. Sin embargo, también quedó clara la directa relación que existe en el destino de salud e inmigración.
"He expresado, en términos inequívocos, mi creencia de que la reforma de inmigración podría llegar a detenerse por este año si el proceso de reconciliación sobre la reforma de salud sigue adelante", expresó Graham en una declaración difundida a la prensa tras el encuentro.
Una postura que ya venía circulando en los pasillos del Capitolio, cuando se hablaba de la disposición de Graham, para poner su nombre en un proyecto de ley migratorio y la capacidad de conseguir los votos necesarios dentro de su partido. Sobre todo considerando que el presidente Barack Obama apoyó firmemente la vía de la reconciliación después de la reunión bipartidista sobre salud en la Casa Blanca.
Schumer y Graham llegaron a la oficina del mandatario con un documento donde especificaron el marco de trabajo acordado, producto de las negociaciones sostenidas el año pasado.
"Tuvimos un encuentro muy productivo. Todos coincidimos en que pasar una reforma migratoria este año es muy importante para nuestra nación. La respuesta inicial del Presidente fue positiva y esperamos escuchar sus comentarios una vez que tenga la oportunidad de revisar el documento con más detalle", dijo Schumer a través de una declaración.
"Le pedimos al Presidente su ayuda en dos áreas específicas: ganar más apoyo en el Senado y resolver los aspectos finales de un acuerdo entre los sindicatos y negocios", agregó.
Graham indicó que "el marco de trabajo continúa siendo algo en progreso. Compartiremos nuestras ideas con nuestros colegas en las semanas siguientes, para resolver finalmente este difícil problema. La principal meta con la que estoy comprometido sobre cualquier otra es estar seguro de que nuestros esfuerzos rompan el ciclo aparentemente interminable de la inmigración ilegal de una vez por todas".
El legislador republicano mencionó que ha explorado en conjunto con Schumer ideas en áreas como seguridad en la frontera, la implementación de una tarjeta de seguridad social biométrica, para asegurarse de que los trabajadores indocumentados no obtengan trabajo, la creación de un programa temporal de trabajo y un plan racional para lidiar con los millones de indocumentados que están en Estados Unidos. Asimismo, dijo que la Administración debía ser más activa en el área de seguridad en la frontera y negociaciones sobre trabajadores temporales.
Por otra parte, Obama comentó a través de una declaración que les dijo a ambos senadores y a los líderes comunitarios que su "compromiso con la reforma migratoria es inquebrantable" y que "continuará siendo su socio en este importante esfuerzo".
Ayer, el mandatario se reunió también con grupos activistas y funcionarios de la Administración para discutir durante más de una hora sobre los esfuerzos que se realizarán para empujar la reforma migratoria, además del problema de las deportaciones.
Los grupos activistas pidieron un anteproyecto migratorio antes del 21 de marzo que incluya una fecha certera de acción en el Comité Judicial del Senado, que no vaya más allá del 23 de abril.
Después de varios días recibiendo las críticas en pos de un mayor liderazgo en esta área por parte de las organizaciones pro inmigrantes, la Casa Blanca aprovechó la oportunidad para dejar claro que es crucial conseguir mayor apoyo republicano y que se necesita, por ende, poner más presión en este lado del Congreso.
"Planeamos llamar al senador Mitch McConnell (R-KY) y John Boehner (R-OH) para discutir este tema, porque creemos que es un asunto que importa a ambos partidos y es necesario que los dos se comprometan con él", dijo Eliseo Medina, presidente del Sindicato de Empleados de la Industria de los Servicios (SEIU).
Al momento de evaluar el resultado del encuentro, Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición Pro Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA), recalcó: "Dijo mucho de lo que queríamos que dijera; sin embargo, yo quiero ver el resultado de esta plática. Confío en su palabra, pero confío más en los hechos".
"Se comprometió a hacer una declaración más fuerte donde deje claro su compromiso con la reforma migratoria, en las próximas dos semanas, además de respaldar el borrador bipartidista de Schumer y Graham. También mencionó que se revisarían las prácticas que está usando la Administración para hacer cumplir la ley", agregó, cuando comentó sobre el tema de deportaciones.
Se espera que los grupos se reúnan con la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, durante las próximas semanas, esto a tan sólo nueve días de la marcha programada en Washington, D.C.