Damaris de la Luna trata de limpiar su casa enlodada. Ciro Cesar/La Opinión
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Ni los incendios forestales que amenazaron sus viviendas el verano pasado, ni los deslaves por las lluvias que destruyeron varias casas y automóviles causando millonarias pérdidas, aminora la determinación de los residentes de La Cañada Flintridge a desistir de vivir en esa y otras zonas cercanas pese a estos desastres naturales.

Ayer, junto a cuadrillas de bomberos, trabajadores del condado y contratados, así como vecinos y amigos, limpiaban y reforzaban con bolsas de arena sus viviendas en preparación para una tormenta más que podría azotar el Sur de California hoy.

"No me va a pasar lo mismo otra vez, esta vez estoy preparada", expresó Donna McLaughlin, una residente que perdió la mitad de su casa el sábado pasado cuando un río de escombros y de lodo, la sorprendió de madrugada inundando y destruyendo su vivienda junto a de otros 40 vecinos de esta acomodada comunidad.

Por eso ayer se trajo a varios amigos y aprovechó la presencia de bomberos del área para reforzar su casa en el bulevar Ocean View. "Estamos en esto todos juntos. Ya limpiamos, pusimos refuerzos y ahora vamos a orar para poder estar bien", agregó.

Y tomando en cuenta que el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) con sede en Oxnard, ha dicho que las probabilidades de lluvia para hoy son de un 80% y las advertencias de inundaciones podrían surgir durante el transcurso del día, los residentes de La Cañada y de otras zonas como La Crescenta, Acton o parte de Tujunga Canyon en Los Ángeles, tienen razones de más para estar alerta.

Ya los residentes de zonas exclusivas como Valle Paraíso, donde casas multifamiliares de cinco habitaciones pueden venderse por más de un millón de dólares, saben del peligro y aceptan que todo es parte del precio por vivir en este lugar.