Ni los incendios forestales que amenazaron sus viviendas el verano pasado, ni los deslaves por las lluvias que destruyeron varias casas y automóviles causando millonarias pérdidas, aminora la determinación de los residentes de La Cañada Flintridge a desistir de vivir en esa y otras zonas cercanas pese a estos desastres naturales.
Ayer, junto a cuadrillas de bomberos, trabajadores del condado y contratados, así como vecinos y amigos, limpiaban y reforzaban con bolsas de arena sus viviendas en preparación para una tormenta más que podría azotar el Sur de California hoy.
"No me va a pasar lo mismo otra vez, esta vez estoy preparada", expresó Donna McLaughlin, una residente que perdió la mitad de su casa el sábado pasado cuando un río de escombros y de lodo, la sorprendió de madrugada inundando y destruyendo su vivienda junto a de otros 40 vecinos de esta acomodada comunidad.
Por eso ayer se trajo a varios amigos y aprovechó la presencia de bomberos del área para reforzar su casa en el bulevar Ocean View. "Estamos en esto todos juntos. Ya limpiamos, pusimos refuerzos y ahora vamos a orar para poder estar bien", agregó.
Y tomando en cuenta que el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) con sede en Oxnard, ha dicho que las probabilidades de lluvia para hoy son de un 80% y las advertencias de inundaciones podrían surgir durante el transcurso del día, los residentes de La Cañada y de otras zonas como La Crescenta, Acton o parte de Tujunga Canyon en Los Ángeles, tienen razones de más para estar alerta.
Ya los residentes de zonas exclusivas como Valle Paraíso, donde casas multifamiliares de cinco habitaciones pueden venderse por más de un millón de dólares, saben del peligro y aceptan que todo es parte del precio por vivir en este lugar.
La escena de destrucción, el ruido de las excavadoras saliendo de jardines inundados y el polvo que ha dominado el entorno desde el fin de semana pasado, es algo que para personas como Ted Dearman, un residente con 47 años en este lugar, es solamente temporal y pasajero.
"Aquí nací, este es mi hogar, de aquí no me muevo", subrayó mientras removía escombros dentro de su cochera inundada y veía pasar camiones con piedras.
"Yo no creo que alguien quiera irse aún con todo lo que ha pasado", agregó.
Y si Henry Laguna, un residente de origen brasileño, que junto a su esposa e hijo tuvo que colgarse de un árbol por media hora mientras la corrriente destruía por completo su casa de 19 años, se queda en esta zona, las palabras de Dearman toman un verdadero sentido de lógica.
"Vamos a ver qué pasa, primero vamos a arreglar todo ésto", expresó Laguna al preguntarle si aún valía la pena quedarse en este lugar. "Es un vecindario muy bonito, me imagino que van a resolver este problema, aún no lo sé, dependerá de mi esposa", agregó.
Damaris, -su esposa- no dudo en responder afirmativamente apenas dos minutos después.
Y es que según María Muriello, una representante en bienes y raíces con más de 20 años vendiendo casas en esta región, la zona de La Cañada y La Crescenta sigue siendo un mercado de alta demanda y considera que pese a estos problemas recientes las casas muy difícilmente bajarán sus precios.
"Podrían tal vez tener problemas asegurando sus casas, pero sigue y seguirá siendo un área de mucha demanda y poco inventario disponible para las ventas", subrayó. "Las escuelas son buenísimas, la zona muy tranquila, aquí una vez entras ya no quieres salir", agregó.
Los esposos Tom y Tammy Smith, cuya casa está situada justo debajo de una colina que amenaza con derrumbarse, hicieron eco a estas palabras. "Este es un gran vecindario, de aquí no nos movemos", acotaron.
Don Pedro Llerena, un mexicano que lleva casi 60 años viviendo en la zona de Valle Paraíso, asintió por igual a lo anterior y justo como la mayoría de los entrevistados hicieron, responsabilizó a las autoridades por los deslaves y la falta de evacuación que trajo miseria a su vecindario.
Sin embargo, Eric Boldt, meteorólogo del NWS, dijo ayer que pese a las críticas recibidas de que los pronósticos de lluvias emitidos para el condado de Los Ángeles la semana pasada fueron vistas como poco realistas, el pronóstico fue el más correcto.
"Dijimos de una a dos pulgadas de lluvia, y eso se registró, el problema después fue aislado con una tormenta que dejó hasta cinco pulgadas en ciertas zonas", expresó Boldt. "Podemos predecir algunas cosas, el radar muestra cosas, pero al final no todo va ser 100% exacto", agregó.
"Nosotros teníamos todo en su lugar, pero es difícil predecir las cosas cuando se trata de la madre naturaleza", expresó por su parte Nicole Nishida, vocera del LASD, entidad que emite las órdenes de evacuación. "Definitivamente no podemos predecir lo impredecible", agregó.