Debido a la crisis, los bancos de comida de Los Ángeles tienen más clientes. Aurelia Ventura/La Opinión
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Una carrera universitaria o técnica no ha impedido que miles de angelinos que hasta hace un tiempo ocupaban puestos gerenciales ahora se enfrenten al hambre. Debido a eso, ya forman parte del casi millón de residentes del condado de Los Ángeles que se ven en la necesidad de acudir a algún banco de comida, cocina comunitaria o refugio.

Según una encuesta del Banco Regional de Comida de Los Ángeles, una de cada cuatro personas que buscan alimentos en los bancos de comida tienen educación universitaria o técnica. Mientras que un 44% no tiene si quiera un diploma de secundaria.

Michael Flood, presidente de dicha institución, señaló que el 95% de las personas que acuden a los bancos de comida tienen un hogar, y que el 21% busca asistencia en dos o más bancos de comida.

"Muchas personas posiblemente se sorprendan al escuchar estas cifras. Es crucial que las organizaciones caritativas y los programas públicos continúen recibiendo fondos para ayudar a tantas personas hambrientas", dijo Flood.

Francisco Solar y Franco Lara son una pareja gay que acude dos veces al mes al banco de comida de la Iglesia Immanuel, en la zona del barrio coreano. Francisco perdió su trabajo, mientras que Franco sufrió un accidente laboral y ya no puede trabajar. Su situación laboral impide que tengan suficiente dinero para comprar alimentos.

"Esta comida nos ayuda mucho y lo que hacemos es medirnos para comer para que nos dure; pero aun así, una semana al mes no tenemos qué comer. Entonces su hermana [de Franco] nos da algo de comer", comentó Francisco, quien se quedó sin trabajo hace tres meses.

El 48% de las personas que acude a los bancos de comida tiene que escoger entre comprar alimentos o pagar por servicios básicos como agua y luz. Mientras que un 46% tienen que escoger entre pagar la renta o comer.