El segundo año de mandato de Barack Obama será, si es posible, más complicado y difícil que el primero, coinciden analistas y observadores políticos.
Hay numerosas razones para esto.
"Ahora le pertenecen a él todos los problemas", señaló el profesor Alexander P. Lamis, politólogo de Case Western Reserve University en Cleveland, Ohio.
El primer año puede tener alguna referencia política al anterior gobierno ("Esto fue lo que nos dejaron", etc.), pero en el segundo un mandatario ya debe asumir la responsabilidad de todo lo que ocurre y, por tanto, responder por ello.
El estado de la economía, el terrorismo, las guerras en Irak y Afganistán, lo que ocurra con la reforma de salud, son temas con los que la Presidencia de Obama será medida a partir de los resultados que se obtengan.
Para complicar las cosas, 2010 es un año electoral. Es la primera gran prueba en las urnas del nuevo Presidente, cuando están en juego la mayoría de los puestos del Congreso: toda la Cámara y al menos 36 cargos en el Senado, poco más de un tercio de la Cámara Alta.
"Sería sorprendente si el partido en el poder no pierde terreno en el Congreso", señala la analista Sherry Bebitch Jeffe, profesora de la Universidad del Sur de California.
La mayoría en el Senado es tenue (un voto), y si la pierde, le será más difícil de lo que es ahora avanzar con sus objetivos.
El consuelo es que casi todo Presidente hace perder terreno a su partido en el Congreso en las primeras elecciones legislativas después de ser electo.
Históricamente (ver sidebar), el partido en la Casa Blanca pierde un promedio de 17 puestos en el Congreso en la primera elección legislativa.
"Los niveles de aprobación de Obama han bajado y tanto la base de izquierda —su base— como la derecha —que no quiere nada con él— están descontentos", afirma Charles Dunn, decano de la escuela de gobierno de Regent University, en Virginia.
Otros señalan que el verdadero problema está en los independientes que ayudaron a Obama a ganar estados muy disputados. Las recientes elecciones especiales en Nueva Jersey y Virginia, estados que ganó Obama y donde ahora avanzaron los republicanos, son un ejemplo.
De hecho, diversas encuestas señalan una progresiva baja en la aprobación de Obama como Presidente, aunque su imagen personal permanece alta.
Por ejemplo, la encuesta de NBC/Wall St Journal señala que su Presidencia ha pasado de una aprobación de 56% en febrero pasado a 42% ahora. ABC/Washington Post muestra un bajón de 60% en febrero, a 46% ahora.
De la imagen del Presidente y de su gestión dependerá en gran medida lo que pase en noviembre de 2010 y el futuro de su agenda política
LAS PRIORIDADES
En cuanto a las prioridades para el próximo año, hay poco de dónde escoger, según los expertos.
"La economía será primera, segunda y tercera en la lista", señala Jeffe. "Luego, terminar e implementar la reforma de salud. No creo que logre más que eso. No es bueno poner demasiado encima de la mesa".
Economía y trabajos siempre son temas cruciales en elecciones, apuntó el profesor Lamis. "La economía no parece estar mejorando a ras de suelo, no es una buena noticia para el Presidente", indicó.
El politólogo señala que la reforma de salud, una vez aprobada, "puede convertirse en un éxito a largo plazo, pero quién sabe cuánto tiempo pasará hasta que se perciba como un éxito".
Si a eso se añade la posibilidad de que se abra un tercer frente en la llamada "guerra contra el terrorismo" en Yemen, desde donde supuestamente se fraguó el fracasado ataque del Día de Navidad en un avión de Delta, Obama tiene mucho entre manos.
Hay un tema, sin embargo, que dará muchos dolores de cabeza al Presidente: la reforma migratoria.
"Algunos demócratas van a tratar de impulsar una reforma migratoria antes de las elecciones con la idea de que necesitan el apoyo de los latinos en Nevada, California, Nuevo México y otros estados", señala David Johnson, consultor político republicano. "Pero en algunos estados esto puede crear problemas y una reacción negativa. Además muchos demócratas conservadores no quieren reforma migratoria este año".
Luis Vizcaíno, estratega demócrata que trabajó en la campaña de Hillary Clinton, señala, sin embargo, que los grupos latinos y funcionarios empujarán a Obama hacia la reforma.
"El Presidente se llevó el 67% del voto latino, los demócratas nos necesitan en la elección de noviembre", dijo Vizcaíno.
Agrega, no obstante, que muy probablemente el tema sea utilizado políticamente por los republicanos para ganar terreno en las elecciones de noviembre e incluso anticipó que se verán town halls y revueltas sobre inmigración, igual que ocurrieron sobre la reforma de salud para crear oposición y ganar terreno político.
Es, en resumen, un campo minado para Obama.