ENTREVISTA
Es la hispana más importante en el gabinete de Barack Obama, y como titular de la Secretaría del Trabajo, millones de ojos están puestos en ella en espera de respuestas a la crisis histórica de desemplo que atraviesa Estados Unidos.
Una de sus prioridades, dijo Hilda Solís en una entrevista telefónica con La Opinión, es encontrar soluciones a la alta desocupación juvenil, 25.5% según los último datos. Para avanzar en este esfuerzo, la secretaria le apuesta al programa Job Corps, que entrena a jóvenes de entre 16 y 24 años, hombres y mujeres, en oficios que van desde las artes culinarias hasta la vidriería y la mecánica. Recientemente la secretaria del Trabajo visitó el centro de capacitación que ese programa opera en Long Beach con una matrícula de 300 estudiantes.
Cuando se instaló al frente de la Secretaría del Trabajo, Solís se encontró con que no había suficiente vigilancia para garantizar el respeto a cuestiones como el pago del salario mínimo, horas extra y seguridad laboral.
"Ese tipo de cuestiones no eran supervisadas de manera adecuada y oportuna, así que he tenido que reforzar la unidad de inspectores", explicó. De inmediato, va a agregar 250 nuevos inspectores para mejorar la vigilancia, y sus prioridades serán sectores como la construcción y servicios, donde las violaciones al código laboral, dijo, ocurren con mayor frecuencia.
Aunque el gran capital combatió su nominación al principio, Solís considera esencial trabajar con el sector empresarial para desarrollar programas de capacitación laboral. De hecho, señaló, muchas grandes corporaciones están apoyando el programa federal Job Corps y contratando a sus jóvenes graduados.
"Hay personas que piensan que no apreciamos lo suficiente al sector empresarial, pero lo cierto es que mi propio esposo es empresario, y cuando estuve en el Congreso, y antes en el Senado y en la Legislatura estatal, me preocupé mucho por conseguir contratos para mi distrito", subrayó.
Contra quienes sostienen que la empresa privada y los sindicatos no pueden coexistir, ella cita su visita reciente a una mina de carbón en West Virginia. "Lo que vi fue una excelente relación entre la administración y el sindicato. Para ellos la seguridad es la primera prioridad, y han invertido mucho en esto en un plano de mucha cooperación".
El mismo día de esta conversación, el gobierno informó que la desocupación subió a 9.7% en el país, la tasa más alta desde 1983. Al mismo tiempo, la aterradora posibilidad de que el programa de ayuda al desempleo se quede sin fondos se ha vuelto más cercana.
Solís defendió la respuesta de la administración a la crisis que afecta ya a 14 millones de personas.
"Hemos hecho llegar una cantidad de dinero sin precedentes en forma de seguro de desempleo a quienes lo necesitan", afirmó, incluyendo 25 dólares semanales adicionales a cada beneficiario.
Hasta ahora, dijo, la Administración Obama ha desembolsado 2,600 millones de dólares con ese fin, además de extender la cobertura médica a los desempleados a través del programa COBRA (el gobierno carga con el 65% del costo).
La secretaria hizo notar que el programa de estímulo económico apenas lleva cinco meses desde que empezó a aplicarse. Hay que recordar, dice, que se trata de una estrategia de tres años de duración; a pesar de eso, asegura, el gobierno ha pisado el acelerador para hacer llegar el dinero donde se necesita con mayor urgencia. Según sus previsiones, para fines de noviembre el gobierno habrá invertido 750 millones en áreas como capacitación laboral y creación de trabajos, y en industrias "verdes", es decir, las que ahorran energía y salvaguardan el medio ambiente, además de otros 220 millones en entrenar gente en el campo de la salud.
"Hemos logrado también que muchas personas puedan seguir en su trabajo. Maestros por ejemplo; 135 mil maestros y 4,699 policías van a conservar su trabajo gracias al programa de estímulo", afirmó.
Por su condición de mujer e hispana, Solís ha transitado un camino lleno de escollos para llegar a donde se encuentra.
"Hay mucho que hacer todavía, es necesario que más latinas se gradúen del bachillerato y la universidad. Aún no somos suficientes en los altos cargos corporativos y de gobierno", expresó.