Los colegios vocacionales y los independientes se han convertido en la opción de moda que muchos estudiantes aprovechan para proseguir estudios tras finalizar la secundaria, a medida que las instituciones públicas continuan afectadas por los recortes fiscales del estado.
Con menos clases ofrecidas en los colegios comunitarios, salones más llenos y hasta límite de cupo en la admisión de algunas universidades, cada vez son más los jóvenes que, como Vanessa Arreola, no quieren esperar demasiado para adquirir un diploma con el que buscar trabajo.
Esta joven de Bell Gardens solicitó cupo en el colegio comunitario de Cerritos en el que ya había sido admitida, pero cuando supo que tenía la oportunidad de estudiar lo mismo de una manera más rápida no dudó un instante en registrarse para cursar en un colegio vocacional.
"Creo que al final merecerá la pena porque en lugar de estar dos años estudiando, puedo terminar las clases en nueve meses", dijo la alumna, quien está por recibir su certificado con el que podrá trabajar como consejera ayudando a quienes enfrentan problemas de alcohol o drogas.
El Centro Internacional de Desarrollo de Carreras (ICDC), el colegio vocacional donde estudia Vanessa en Huntington Park, es uno de tantos campus privados que han experimentando este año un significativo aumento en el número de matrículas: de los cerca de 400 alumnos que el pasado curso pasaron por sus salones, este año están registrados unos 750.
Jonathan Brown, presidente de la Asociación de Universidades y Colegios Independientes de California, reconoce que "más que un buen tiempo para los centros privados es un buen momento para los estudiantes, porque todavía cuentan con opciones para seguir estudiando" cuando las instituciones públicas limitan el cupo o recortan clases.
"Hemos visto muchos más estudiantes que en años pasados", dijo Brown. "El aumento en el número de matriculados depende de la región y del tipo de escuela o de certificado que se ofrece. En algunos centros se ha visto un 5% más de alumnos y en otros cuando menos han podido mantener el mismo número de clases que se ofrecen".
"Indudablemente es mucho más fácil entrar a estudiar en un colegio de este tipo cuando los colegios comunitarios están experimentando un aumento de registros, pero por el otro lado son mucho más caros", dijo Mary Perry, directora asociada de EdSource, cuya organización se encarga de analizar temas de educación.
"En un colegio comunitario, el alumno paga sólo 26 dólares por unidad y el resto lo desembolsa el estado", pero en los colegios vocacionales, donde la matrícula puede suponer varios miles de dólares, "todo corre por cuenta del alumno", explicó Perry.
Actualmente, en California operan 657 colegios vocacionales y 76 centros independientes sin fines de lucro. En la gran mayoría de ellos se aceptan becas tanto públicas como préstamos concedidos por entidades financieras.
"Aunque somos un colegio privado, la mayoría de nuestros estudiantes cuentan con algún tipo de beca pública o de ayuda económica, que son enviadas directamente al centro sin que los alumnos tengan que preocuparse por los pagos", dijo Yana Treystman, presidenta de ICDC en Huntington Park. "De otra forma, sin esas ayudas, muchos de ellos no podrían permitirse pagar los estudios".
"Hay estudiantes indocumentados que llegan a pedir información, pero cuando conocen los precios se dan la vuelta porque, por su condición, ellos no califican para recibir las becas", agregó afirmando que no se revisa el estado migratorio de los estudiantes, por lo que aquellos que demnuestren pagar la colegiatura pueden ser admitidos aun cuando no tengan documentos.
Vivky Ramírez, de 20 años, quien estudia en ICDC para ser médico asistente, recibió una beca de 4,000 dólares. El resto lo terminó financiando el banco.
"Por eso me urge acabar cuanto antes, para así ponerme a trabajar para pagar el préstamo, aunque después quiera seguir estudiando para prepararme mejor en algo más avanzado", dijo la alumna, madre de dos hijos.
En la actualidad, California no cuenta con ningun órgano gubernamental que supervise las escuelas postsecundarias privadas, luego de quedar derogada el pasado año la ley sobre la reforma educativa relativa a este tipo de centros y los colegios vocacionales.
La legislatura tiene pendiente todavía aprobar la creación de una oficina reguladora al respecto, por lo que los expertos hacen un especial llamado a los estudiantes que vayan a estudiar en un centro independiente o vocacional.
"Tienen que asegurarse de que tendrán una buena calidad de enseñanza y que están debidamente acreditados", dijo Perry, quien no descarta en recomendar aquellos que "son famosos o suena bastante el nombre", frente a los que el alumno pueda que nunca haya escuchado mencionar.
En ICDC, por ejemplo, se ofrecen también cursos a quienes no han terminado la secundaria, pudiendo inscribirse en un programa para obtener el diploma de educación general (GED).
"Muchos estudiantes no saben ni siquiera por dónde empezar", dijo Treystman. "Pero a todos se les hace una evaluación de conocimientos mínima, porque deben demostrar que cuando menos saben el inglés".