Cifras de la Oficina del Censo en 2008 estiman que EEUU cuenta con 46.9 millones de hispanos, representando un 15% de la población total del país. (FOTO: Aurelia Ventura/La Opinión)
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WASHINGTON, D.C.— Ya son pocos, muy pocos, los estadounidenses que pueden decir con honestidad que nunca han escuchado a alguien hablar español, que no han oído una buena melodía de salsa o que no han probado la exquisita comida mexicana o puertorriqueña. Y es que los hispanos son los protagonistas de la última gran ola migratoria que ha experimentado EEUU.

Así como los irlandeses y alemanes que llegaron en la segunda ola migratoria ocurrida en 1820, buscando el famoso "sueño americano", los hispanos también han cruzado la frontera, décadas más tarde, con el mismo objetivo.

Esta vez, no han sido recibidos por la famosa Ellis Island sino por un país diferente, más enfocado en la seguridad y el control migratorio. Sin embargo, los desafíos parecen ser los mismos: trabajar fuerte para obtener un futuro mejor, en un país ajeno que con el tiempo se convierte en hogar.

Mientras hay pocas dudas respecto a la integración social de los descendientes de los europeos que arribaron al país después de 1820, para los hispanos esto parece ser todavía un tema pendiente y un área de discusión obligada en el marco de la celebración del Mes de la Hispanidad, que se inicia el próximo 15 de septiembre; un período en que es común que políticos, empresarios y dirigentes comunitarios se paren frente a los micrófonos a ensalzar a este grupo, destacando sus avances y riqueza.

Más aún, es probable que muchos canten rancheras, se pongan adornos tradicionales de la cultura hispana o simplemente hablen de historias de esfuerzo y sacrificio.

Sin embargo, a la hora de las evaluaciones, es importante preguntarse cuál es el estatus actual de los latinos en el país.