WASHINGTON, D.C.— Ya son pocos, muy pocos, los estadounidenses que pueden decir con honestidad que nunca han escuchado a alguien hablar español, que no han oído una buena melodía de salsa o que no han probado la exquisita comida mexicana o puertorriqueña. Y es que los hispanos son los protagonistas de la última gran ola migratoria que ha experimentado EEUU.
Así como los irlandeses y alemanes que llegaron en la segunda ola migratoria ocurrida en 1820, buscando el famoso "sueño americano", los hispanos también han cruzado la frontera, décadas más tarde, con el mismo objetivo.
Esta vez, no han sido recibidos por la famosa Ellis Island sino por un país diferente, más enfocado en la seguridad y el control migratorio. Sin embargo, los desafíos parecen ser los mismos: trabajar fuerte para obtener un futuro mejor, en un país ajeno que con el tiempo se convierte en hogar.
Mientras hay pocas dudas respecto a la integración social de los descendientes de los europeos que arribaron al país después de 1820, para los hispanos esto parece ser todavía un tema pendiente y un área de discusión obligada en el marco de la celebración del Mes de la Hispanidad, que se inicia el próximo 15 de septiembre; un período en que es común que políticos, empresarios y dirigentes comunitarios se paren frente a los micrófonos a ensalzar a este grupo, destacando sus avances y riqueza.
Más aún, es probable que muchos canten rancheras, se pongan adornos tradicionales de la cultura hispana o simplemente hablen de historias de esfuerzo y sacrificio.
Sin embargo, a la hora de las evaluaciones, es importante preguntarse cuál es el estatus actual de los latinos en el país.
Los números, entonces, no mienten. Los latinos han llegado para quedarse. De acuerdo con cifras de la Oficina del Censo, en 2008 se estimaba que EEUU contaba con 46.9 millones de hispanos, representando un 15% de la población total del país. Esta cifra es el triple de la de 1980.
De ellos, 66% son mexicanos, 13% centro y sudamericanos, 9.4% puertorriqueños, 3.9% cubanos y 7.5% corresponde a otro origen. En general este grupo se concentra principalmente en estados como California, Texas, Nueva York, Florida e Illinois.
Además, las estadísticas indican que uno de sus grandes secretos es la fuerza de la juventud que lo compone. En 2004 un 34,4% de los latinos eran menores de 18 años en comparación con el 22.3% que se registró en blancos no hispanos.
No obstante, esto no parece traducirse en una representación política proporcional. De hecho, en la actualidad hay 25 congresistas hispanos en la Cámara de Representantes, de los cuales 22 son demócratas y 3 son republicanos.
Mientras, en el Senado sólo existe un latino, el demócrata Robert Menéndez, luego de la renuncia del republicano Mel Martínez concretada esta semana.
Entre multiplicaciones y divisiones las cifras son claras. Un 15% de población hispana debiera tener un equivalente de 65 representantes en la Cámara Baja y 15 legisladores en el Senado.
Las razones de esta desproporción parecen varias. Según Randy Capps, analista político del Migration Policy Institute, "existe una variable demográfica asociada, debido a la gran concentración de hispanos en ciertas áreas; eso limita obtener un número mayor de legisladores". Y agrega: "Por otro lado, la participación política, tanto en organizaciones comunitarias, como en cuanto al voto, aún es baja".
Durante la última elección, de los 131 millones personas que votaron, 76% eran blancos, 12% afroamericanos y un 7.4 % hispanos. No obstante, en comparación con las elecciones de 2004, el número de votantes latinos se incrementó desde un 47 a un 49% en 2008.
"La tasa de participación en elecciones se ha acrecentado de forma regular durante los últimos 20 años. Claramente hay una historia demográfica, relacionada con el hecho de que más personas llegan a su mayoría de edad, pero a su vez, hay aumentos en su participación política", explica Mark López, investigador de Pew Hispanic Center.
Por otra parte, si se habla de los hispanos en el gobierno, el panorama cambia. En la Administración Obama se nombraron a 43 latinos en posiciones de alto nivel.
Proporcionalmente, si se compara con los primeros 18 meses de los gobiernos George W. Bush y Bill Clinton existen cerca del doble de hispanos nominados para ser ratificados en el Senado.
La clase media
Un elemento que varios expertos han destacado como un factor relevante en la comunidad hispana es el crecimiento e importancia de la clase media. De acuerdo con el informe conducido por la Oficina del Censo en 2002, los hispanos se atribuyen el 22.1% de los trabajos en el sector de servicios con respecto al 11.6% de caucásicos no hispanos que trabajan en esa área. Además, un 14.2% ocupa cargos profesionales o gerenciales, en contraste al 35.1% de caucásicos que poseen este tipo de posiciones.
"La clase media hispana ha crecido de manera sostenida en las últimas décadas, una señal en extremo positiva, un progreso que los latinos han alcanzado fruto de su propio trabajo", resalta Capps.
A pesar de esto, la crisis económica ha golpeado fuerte a los latinos en general. Tan sólo esta semana la Oficina del Censo indicó que el ingreso promedio de las familias bajó a $37,913, lo que significa una disminución del 5.6% respecto al año anterior. La baja fue 2.6% para los no-hispanos ($55,530); 2.8% para los afroamericanos ($34,218) y 4.4% para los asiáticos ($65,637).
Sin embargo, los analistas ven esto como un efecto transitorio que no está asociado con la productividad de ciertos sectores de la población, sino como un fenómeno general relacionado con la crisis.
Por otra parte, el fortalecimiento de la clase media hispana también se puede apreciar en la posesión de propiedades.
En 2008 un 74,9% de personas blancas eran propietarios de una vivienda, en comparación con un 47.5% de afroamericanos y un 59.1% de hispanos. Un aumento significativo para los latinos, si se piensa que en 1995 esta cifra llegaba sólo a un 42.1%, de acuerdo al estudio "Through Boom y Bust" publicado este año por el Pew Hispanic Center.
Si se habla específicamente del área de las pequeñas y medianas empresas, el escenario también parece ser positivo. Existen alrededor de tres millones de compañías latinas de este tipo en el país, el doble de los números que se registraban hace 15 años atrás.
David Ferreira, vicepresidente para relaciones de gobierno de la Cámara Hispana de Comercio asegura que todavía existen obstáculos importantes que superar. "Los empresarios hispanos tienen problemas para conseguir capital con el objetivo de establecer y expandir sus empresas", dice. "Otro problema grave son los costos asociados a la cobertura de salud de sus empleados. En general deben enfrentar un aumento de cerca de 10% anual, lo que no es sostenible para nadie".
Una tarea pendiente
Sin lugar a dudas la educación es uno de los grandes temas en que la comunidad hispana obtiene calificaciones negativas. No es para menos, de acuerdo a al estudio Educación hispana en Estados Unidos realizado por el Consejo Nacional de La Raza (NCLR) en 2007, la situación es compleja.
"La participación en todos los niveles de la educación continúa siendo baja, mientras las tasas de deserción y reticencia son todavía altas. La ayuda financiera insuficiente, un acceso inadecuado a cursos exigentes y material educativo están dentro de los mayores desafíos presentados en esta área para la comunidad latina", especifica el documento.
De acuerdo al estudio, un 32.1% de la población hispana está inscrito en escuelas a lo largo del país. Mientras la tasa de graduación de secundaria es de un 75% para los blancos, entre los hispanos llega sólo al 53.2%, lo que es particularmente frecuente en el caso de los nacidos en el extranjero.
Por otra parte, cuando se habla de educación superior, las cifras han mejorado durante las últimas décadas. De acuerdo a la Oficina del Censo, en 2006 el 12 % de los hispanos tenía un título universitario de bachillerato o mayor.
A su vez, Digest of Education Statistics y el Centro Nacional para Estadísticas de la Educación, indicó que el número de hispanos que se registró para iniciar su educación universitaria subió de 20% en 1996 a 24% en 2006.
Sin embargo, todavía se registran diferencias importantes en el grupo de los hispanos si se les compara con caucásicos y afroamericanos.
En el estudio de NCLR se especifica que mientras un 41.7% de blancos y un 31.8% de afroamericanos realizaban estudios postsecundarios, sólo un 24.7% de hispanos seguía esa instancia.
Idalia Fernández, presidente del Hispanic College Fund, señala dos problemas principales que enfrentan los universitarios latinos: "Existe un gran número de becas y acceso a créditos para estudiar. Es importante que los jóvenes hagan su tarea e investiguen", explica Fernández. "Otro punto importante son las redes de apoyo, tener una comunidad de pares en los diferentes centros de estudio, si eso exista, es más fácil para los jóvenes seguir adelante".
No obstante, con un nivel bueno de educación o llegando a altos cargos políticos o de negocios, es inevitable plantear la pregunta respecto a una integración real de la comunidad hispana en Estados Unidos. ¿Es un hecho? ¿Los latinos son aceptados y respetados en la sociedad?
Varios sociólogos coinciden en que esto depende del grupo y tipo de colectividad donde los hispanos son absorbidos, tanto a nivel geográfico como cultural y social. Sin embargo, cuando la frase comienza con "depende", la respuesta entonces es claramente "no".
Para más información sobre el Mes de la Hispanidad: http://www.chci.org/www.yahooenespanol.com/kodak