Escasa agua en Spreading Basin Ground, Pico Rivera. Solía cubrir la mayor parte de la superficie. (FOTO: J. Emilio Flores/La Opinión)
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"Agua que nos has de beber, déjala correr", reza el viejo y conocido refrán.

Sin embargo, en estos tiempos de sequía, cuando las reservas de agua están tan bajas y que cualquier gota es necesaria, el vital líquido se está desperdiciando en oceánicas cantidades.

En el condado de Los Ángeles, donde al año las 10 plantas de tratamiento de aguas residuales producen 194,000 acres/pie (AF) de agua que puede ser reutilizada, sólo el 44% se aprovecha: para recarga de mantos acuíferos, riego de áreas verdes, plantas industriales y agricultura. El resto, se va directo al mar.

En los últimos tres años las reservas de agua han caído en un 43%, según la Dirección Metropolitana de Agua (MWD).

De los 5.3 millones AF de capacidad de agua que tienen las presas y cuencas del Sur de California, actualmente sólo hay 1.77 millones AF. (AF es el volumen de agua que cubriría un acre a una profundidad de un pie).

Las reservas actuales del MWD (que cada año sirven a unos 19 millones de habitantes) son suficientes para servir a unos 28 millones de habitantes por año, pero de seguir a ese ritmo y ante la sequía que se vive, en el 2011 ya se tendrá que restringir aún más el servicio y se llegaría a un estado extremo de emergencia, que además afectaría a la economía de la región.

En la última temporada de lluvias, las reservas de agua sólo alcanzaron una tercera parte de la capacidad total, cuando antes de 2007 solía estar en dos terceras partes. Funcionarios estatales han declarado que un tercer año de poca lluvia convertiría a esta sequía en la peor de todas en la historia de California. La sequía más reciente fue la que hubo entre 1986 y 1992.