El alcalde Antonio Villaraigosa viajó a Sudáfrica el mes pasado y a Islandia este mes —dos viajes desde su segunda toma de posesión— y ambos periplos están dando mucho de qué hablar.
En parte, los cuestionamientos tienen que ver con la falta de información de parte de su oficina, que se ha negado a hablar sobre cuánto ha gastado la ciudad en el traslado de su equipo de seguridad, provisto por el Departamento de Policía de Los Angeles (LAPD).
Normalmente, sin embargo, el LAPD insiste en que no se den detalles públicos sobre la seguridad de los alcaldes, que generalmente viajan con sus guardaespaldas, dijeron personas cercanas al tema.
La cuestión que plantean algunos observadores es cuánto costaron estos traslados —del equipo de seguridad— y si era necesario hacer ese gasto en tiempos de crisis.
El mes pasado, Villaraigosa asistió a una lujosa conferencia en Sudáfrica, cortesía de la organización Academy of Achievement (www.achievement.org).
La agrupación, que cada año reúne a una selección de estudiantes avanzados, líderes y notables de todo el mundo, pagó más de 17,000 dólares por los gastos de viaje y hotel del alcalde, quien según reportes anteriores viajó acompañado de su novia, la periodista de Canal 5, también actriz, autora y ex Miss USA, Lu Parker.
El gasto reportado por la oficina del alcalde incluye casi 8,500 dólares de pasaje en clase Business, cuatro noches de hotel en Capetown a 1,327 dólares la noche, y tres noches en la Reserva Ecológica Sabi Sand (www.singita.com), un lujoso safari y resort donde se llevó a cabo la segunda mitad de la conferencia a 1,208 dólares por noche.
No se sabe quién pagó el viaje de Parker ni cuánto fue el gasto para la oficina del alcalde por el costo de llevar consigo su equipo de seguridad, ya que dos llamadas a la portavoz de prensa de Villaraigosa no fueron respondidas.
Anteriormente la oficina de Villaraigosa había dicho a KTLA que el alcalde "siempre viaja con su seguridad".
Según el sitio en la internet de la organización, la conferencia tenía como objetivo que los notables "aprendieran unos de otros y de la gente de Sudáfrica y entender de primera mano las enseñanzas de la estremecedora historia de Sudáfrica".
El anfitrión en este caso era el arzobispo emérito de Cape Town, Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz y luchador contra el apartheid en ese país. Otros famosos presentes incluían varios premios Nobel de Literatura y Economía, escritores, el actor Jeremy Irons, el periodista Chris Matthews y el presidente de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), Anthony Romero.
La conferencia combinaba reuniones de placer con discursos, reuniones de socialización, visitas a un orfanato y un township o zona pobre de Cape Town, con comidas, y tres días en un safari lujosísimo, donde también se llevaron a cabo sesiones de intercambio.
"Suena como una conferencia a la que me gustaría haber ido", bromeó Bob Stern, director del Centro de Estudios Gubernamentales y experto en ética. "Es un poquito más lujosa que las conferencias a las que estoy acostumbrado, que además son intensas, comienzan a las 7:30 de la mañana y terminan tardísimo".
Nada parece fuera de lugar, ilegal o violatorio de las leyes de ética, comentó Stern.
Pero hay quienes cuestionan la asistencia a tan lujosa conferencia en momentos de crisis para la ciudad.
"Como él asistió en calidad de alcalde, no parece haber nada ilegal", señaló Sherry Bebitch Jeffe, analista y profesora de política y medios de la Universidad del Sur de California (USC). "Lo que sí es una cuestión de imagen que erosiona otro poquito más la confianza pública en los políticos. No sé si fue de lo más inteligente llevarse a la novia, y también podría cuestionarse por qué ir a un viaje tan lujoso en momentos de tanta crisis para la ciudad".
David Tristán, portavoz de la Comisión de Ética de la ciudad, dijo que no haría comentarios sobre el asunto, ni sobre si habría o no una investigación. "Nunca comentamos sobre este tipo de cosas", dijo Tristán. "Sobre todo si no tenemos detalles más específicos sobre los costos y quién está pagando por cada cosa".
La ley estatal es la que regula los regalos aceptables para un funcionario público. La sección 18950.1 señala que los viajes conectados con discursos, paneles y seminarios pueden ser aceptados si están relacionados "razonablemente" con un asunto legislativo o gubernamental o con un tema estatal, nacional o internacional.
El viaje a Islandia también trae cola, ya que la oficina del alcalde se ha negado a proporcionar documentos sobre el costo del mismo, aunque se indicó que lo pagó el alcalde de su bolsillo. Se trató de una vacación de una semana a ese país tomada a principios de agosto por Villaraigosa.
Lo acompañó su hijo Antonio, pero, según reportes de prensa, también fue con ellos Richard Katz, su representante en la Autoridad Metropolitana de Transporte, y un empresario, Keith Brackpool, de la empresa Cadiz, un millonario de origen británico que tiene un proyecto de agua, cuya aprobación depende de otra entidad local, el Distrito Metropolitano de Agua.
"En este caso creo que es necesario que den a conocer los detalles del viaje y haya más transparencia", dijo Stern.