El pasado 24 de junio Daniel Guadrón se graduó de la secundaria Trenton Central, de New Jersey. [Fotos: AP]
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TRENTON, Nueva Jersey.— Nació un 4 de julio, el Día de la Independencia de Estados Unidos, una ironía en la que repararía más tarde, en un período oscuro de su vida, cuando estuvo encerrado en un centro de detención para indocumentados.

Daniel Guadrón nadó contra la corriente toda su vida, y lo hizo alegremente, ganando admiradores en cada esquina.

Llegó procedente de Guatemala cuando tenía 13 años, dominó el inglés, le fue muy bien en la escuela y terminó aprendiendo también francés. Sacó el máximo puntaje posible en todos los exámenes de matemáticas que tomó.

Era un niño encantador, inteligente, siempre sonriente, gran jugador de futbol y quien se destacó también como luchador.

Era uno de esos muchachos con un aura especial, deseoso de aprender y de superarse, con metas claras para el futuro, capaz de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal.

Todo el mundo lo podía ver: sus profesores en la escuela secundaria Trenton Central High, sus técnicos en los deportes, los compañeros con los que se entrenó para su primera carrera de 10 kilómetros, los empleados del restaurante donde trabajaba los fines de semana e incluso un abogado al que conoció en un edificio donde se encargaba de la limpieza por la noche. El abogado le decía "Profesor".

Su consejero afirmaba que era "el preferido de todos".

Hasta que un día de abril de 2008, Daniel, entonces ya de 18 años, desapareció.

ARRESTADO

Siete hombres armados llegaron a su vivienda en la madrugada, gritando y golpeando puertas. En sus chaquetas se leía: ICE.