Ana vive bajo constante temor de que deporten a sus padres. [Foto: Ciro Cesar/La Opinión]
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Steven Wallace, director asociado de la escuela de salud pública de UCLA y uno de los autores del documento, informa que los padres indocumentados detectan problemas de desarrollo en un 15% de los niños, lo que se compara con el 6% entre los padres latinos sin problemas migratorios, y el 7% de la población en general, respectivamente.

"Es decir, la diferencia no es entre hispanos y no hispanos, sino ligada a que los padres estén documentados o no", comenta Wallace.

El científico señala que aunque se trata sólo de la percepción de los padres, esta se considera un indicio fiable en el campo médico, debido a que los padres observan muy de cerca de los niños.

"Lo grave es que los problemas de desarrollo deben tratarse a temprana edad y muchas de estas familias carecen de acceso a servicios de salud", comenta Wallace.

En la misma línea Alexander Ortega un profesor de salud pública en UCLA y de psiquiatría en el Instituto Semel de Desarrollo Humano, de dicha universidad, comenta que el sector de cuidados de salud podría estar pasando por alto los problemas de desarrollo de un número significativo de niños, cuyos padres son indocumentados y cuyas ramificaciones podrán extenderse a su vida adulta.

Por obvias razones, conocer la verdadera dimensión del problema, empezando por cuál es el número exacto de hijos de indocumentados en el país, resulta difícil.

Un estudio de 2007 realizado por The Urban Institute para el Consejo Nacional de La Raza (NCLR), estima en cinco millones el número de niños en todo el país con al menos uno de sus padres indocumentado.

La psicoterapista Nancy Brooks, quien forma parte de los expertos de la página JustAnswers y cuenta con más de 20 años de experiencia profesional, estima que hay unos 10 millones de niños hijos de indocumentados en el país, de los que un 60% son de origen mexicano.