El presidente Barack Obama (d) y el vicepresidente Joseph Biden (i) durante la presentación, el 26 de mayo de 2009, de su candidata a magistrada para la Corte Suprema, Sonia Sotomayor, en la Casa Blanca, Washington D.C. [Foto: EFE]
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WASHINGTON, D.C.— Exactamente a las 10 de la mañana de hoy, la habitación 216 del edificio Hart del Senado será el sitio para uno de los acontecimientos históricos más importantes para la comunidad hispana de Estados Unidos: la primera audiencia de la puertorriqueña nominada a la Corte Suprema: Sonia Sotomayor.

Desde que el presidente Barack Obama anunció la candidatura de esta jueza, aquella mañana del 26 de mayo —mientras ella agradecía emocionada el apoyo incondicional de su familia—, la efervescencia en torno al proceso de confirmación ha ido en aumento.

Los elogios a Sotomayor no tardaron en llegar por parte de diferentes grupos hispanos, organizaciones de mujeres y fuerzas policiales, mientras los senadores y congresistas demócratas levantaban sus voces para alabar su trayectoria y capacidad.

En el lado republicano, en tanto, las críticas en cuanto a su activismo y falta de credenciales no tardaron en llegar, lo que fue coronado por la decisión de la Corte Suprema de revertir el polémico fallo del caso Ricci versus DeStefano, del Segundo Circuito de la Corte de Apelaciones, donde Sotomayor había participado.

La Casa Blanca, por otro lado, no ha dejado de empujar la nominación de la jueza hispana desde el primer día. Organizando conferencias con medios de comunicación, elaborando páginas web y destacando hasta el cansancio sus credenciales.

De hecho, en un último intento por apoyarla, el vicepresidente Joe Biden envió una carta a las listas de Organizing for America y del Comité Nacional Demócrata el viernes, donde llamó a respaldar la confirmación de Sotomayor a través de cartas a medios de comunicación y llamadas a senadores, entre otras cosas.