Sonia Sotomayor, nominada por Barack Obama a la Suprema Corte, habla con el senador Arlen Specter a principios de junio, en Washington, D.C. [Foto: AP]
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WASHINGTON D.C.— Está a punto de comenzar en esta capital uno de los trámites —algunos dirían espectáculos— más importantes que ocurren en el Senado federal: las audiencias para la confirmación de la jueza Sonia Sotomayor, nominada para el cargo de por vida de magistrada de la Suprema Corte.

No obstante la importancia del evento, que se da muy pocas veces en la historia del país, los ánimos están más calmados de lo que podía esperarse. Hay expectativa, pero los demócratas y expertos legales simpatizantes se muestran confiados en que Sotomayor superará ampliamente la prueba, mientras los republicanos apuntan que serán "estrictos pero no injustos" con la jueza.

Todo esto puede ser interpretado, según los expertos, como una sola cosa: no hay nuevas acusaciones ni argumentos que achacarle a Sotomayor que los que ya se han discutido, y los republicanos han buscado bajarle el fuego a la hornilla sobre la que algunos de sus activistas habían colocado a la magistrada puertorriqueña, tras su designación por el presidente Barack Obama.

Varios republicanos consultados por La Opinión compararon lo que dicen será su actitud en las audiencias de la semana que viene, "con lo que ocurrió a Miguel Estrada hace algunos años".

Mike Pence, líder de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes, indicó que "los republicanos no tratarán a Sotomayor como los demócratas trataron a Miguel Estrada, a quien bloquearon por casi dos años y nunca permitieron que se considerara".

Estrada fue nominado en 2001 por el entonces presidente George W. Bush para el Tribunal de Apelaciones, pero su candidatura nunca llegó a ser considerada debido al bloqueo demócrata.