ENTREVISTA
WASHINGTON, D.C.— Asesinato, extorsión y tráfico de drogas; todos estos delitos fueron asociados con la detención de 24 personas relacionadas con la pandilla Mara Salvatrucha-13 (MS-13) realizada en Los Ángeles el miércoles pasado.
Un escenario que ya se ha hecho común a la hora de hablar de las operaciones de esta banda dentro de Estados Unidos. Sin embargo, varios expertos coinciden en que las detenciones, arrestos y deportaciones son sólo una parte de las acciones necesarias para controlar a las pandillas, mientras las raíces de este problema van mucho más allá.
Éste es precisamente uno de los puntos clave del libro publicado este mes con el título Sin límites: pandillas latinas transnacionales y fuerzas policiales estadounidenses, del escritor y experto del Violence Policy Center, Tom Díaz.
Este nuevo trabajo muestra la historia del nacimiento, crecimiento y maduración de MS-13 y otras grandes pandillas latinas. Analiza la labor que los equipos policiacos y de seguridad están ejecutando y sugiere su impacto potencial en el futuro.
"Las pandillas latinas no son sólo un fenómeno transitorio de la juventud, cultura étnica y crimen organizado. Son todo eso, pero más importante, son indicadores de vastos cambios que han recorrido los Estados Unidos y el mundo", dice el libro.
Entre ellos se menciona la reestructuración económica, globalización, patrones migratorios que desafían las fronteras nacionales, crimen transnacional y la creciente internacionalización de las fuerzas policiales.
Díaz realiza una fuerte crítica a la forma en que el gobierno estadounidense ha manejado el control de las pandillas. "El público americano y la mayoría de los políticos, han definido el problema de las pandillas como un tema de seguridad cuya respuesta es la supresión".
"No es una coincidencia que la evolución de estas bandas callejeras a empresas criminales coincida con el aumento de encarcelamiento a gran escala en el país".
En este sentido, Díaz insiste en que se necesita reforzar las acciones policiacas, pero a su vez enfatizar la ejecución de programas de prevención e intervención inteligentes.
"No puedo imaginar una solución integral que no incluya una política racional de inmigración", explica. Sobre estos y otros temas, habló el escritor en una entrevista con La Opinión.
¿Cuál es el principal factor que ha permitido la consolidación de las padillas en Estados Unidos?
Lo más importante ha sido —ya sea por negación o descuido— el hecho de que se haya ignorado en todos los niveles (nacional y federal) las condiciones de marginalización de pequeñas minorías de niños que terminan en pandillas.
La mayoría de las veces es un tema de negligencia. Si vas a algunos lugares en Estados Unidos, donde existe migración latina, pero los agentes de la policía no son hispanos y no saben nada de la cultura; las pandillas son invisibles hasta que se convierten en un problema.
Sólo en los últimos 8 a 10 años, esto se ha visto como un tema nacional y el gobierno ha comenzado a hacer algo. Pero todavía no hemos hecho nada en relación con los conflictos sociales y culturales asociados, como desarrollar una política inmigratoria racional, políticas de drogas, etc.
¿De qué forma van a evolucionar las pandillas?
La situación no va a continuar como está ahora. Las pandillas van a crecer, se van a desarrollar de muchas maneras diferentes. Prosperarán en tamaño, posiblemente se harán más violentas y más peligrosas.
En el libro usted menciona el nacimiento de MS-13 y lo relaciona con la inmigración proveniente de El Salvador, los problemas y traumas que los niños habían experimentado, incluso habla de del síndrome post traumático. Si le tuviera que dar un consejo a los padres latinos, ¿qué diría usted que es lo más importante para mantener a los niños alejados de las pandillas?
Me hago esa pregunta a mí mismo siempre, porque en los mismos barrios, incluso en las familias, los niños toman caminos diferentes. El sargento de pandillas del Departamento de Policía de Los Ángeles, Frank Flores —entrevistado en el libro—, piensa que no es suficiente estar presente como padre, sino tomar un rol activo en la educación de valores hacia los niños y ser conscientes de lo que ocurre afuera de la casa.
Es difícil sobre todo para los jóvenes que son segunda generación. Ellos están atrapados entre dos culturas, muchos aprenden cómo adaptarse, pero existe una pequeña minoría que no lo hace tan fácilmente y necesita atención especial.
Los padres tienen que estar realmente inmersos en la vida de sus hijos y encontrar redes de apoyo, la iglesia, los colegios, programas antipandillas.
¿De qué forma la lucha contra los carteles de la droga en América Latina ha afectado a las pandillas que se encuentran en Estados Unidos? Considerando que son el brazo de estas organizaciones acá.
Pienso que las padillas en este país, particularmente las transnacionales, tienen conexiones con los carteles basadas en una relación de negocios. Son los distribuidores.
No sé de ninguna pandilla que sea realmente parte de un cartel. Tienen conexiones muy fuertes, pero ninguna los hace ser soldados de los carteles. Sin embargo, ésta es precisamente una de las preguntas para los próximos 10 a 15 años. Existen varios reportes que indican que algunas de las pandillas en Estados Unidos se están haciendo los suficientemente fuertes y que podrían eventualmente desafiar a los carteles de drogas mexicanos y ser las personas a cargo del tráfico. Si eso ocurre, llevará a una guerra entre pandillas.
ENTREVISTA
WASHINGTON, D.C.— Asesinato, extorsión y tráfico de drogas; todos estos delitos fueron asociados con la detención de 24 personas relacionadas con la pandilla Mara Salvatrucha-13 (MS-13) realizada en Los Ángeles el miércoles pasado.
Un escenario que ya se ha hecho común a la hora de hablar de las operaciones de esta banda dentro de Estados Unidos. Sin embargo, varios expertos coinciden en que las detenciones, arrestos y deportaciones son sólo una parte de las acciones necesarias para controlar a las pandillas, mientras las raíces de este problema van mucho más allá.
Éste es precisamente uno de los puntos clave del libro publicado este mes con el título Sin límites: pandillas latinas transnacionales y fuerzas policiales estadounidenses, del escritor y experto del Violence Policy Center, Tom Díaz.
Este nuevo trabajo muestra la historia del nacimiento, crecimiento y maduración de MS-13 y otras grandes pandillas latinas. Analiza la labor que los equipos policiacos y de seguridad están ejecutando y sugiere su impacto potencial en el futuro.
"Las pandillas latinas no son sólo un fenómeno transitorio de la juventud, cultura étnica y crimen organizado. Son todo eso, pero más importante, son indicadores de vastos cambios que han recorrido los Estados Unidos y el mundo", dice el libro.
Entre ellos se menciona la reestructuración económica, globalización, patrones migratorios que desafían las fronteras nacionales, crimen transnacional y la creciente internacionalización de las fuerzas policiales.
Díaz realiza una fuerte crítica a la forma en que el gobierno estadounidense ha manejado el control de las pandillas. "El público americano y la mayoría de los políticos, han definido el problema de las pandillas como un tema de seguridad cuya respuesta es la supresión".