Juan Manuel empezó a tomar Levodopa y Ropinirol para tratarse el mal de Parkinson, pero terminó siendo un adicto a las medicinas recetadas. Llegó a suministrarse hasta seis diferentes píldoras a la vez para calmar los efectos secundarios de la ansiedad, la depresión y los dolores musculares. Era medicina recetada. Legal. Nada que no pudiera conseguirse en una farmacia con la firma de un médico.
Después de año y medio, a finales de 2007, su organismo ya no resistió tanto fármaco. Vivía solo, y el Parkinson, la ansiedad, los dolores, la depresión y las pastillas acabaron con él. Dos semanas después encontraron su cadáver en estado de putrefacción. Alrededor de su cuerpo, los frascos de medicina. Una sobredosis lo mató.
Casos como el de Juan Manuel, un señor que rondaba los 40 años de edad, se han multiplicado de manera alarmante en los últimos años en Estados Unidos.
En ese sentido, aunque los resultados de la autopsia al cantante Michael Jackson, muerto el jueves pasado, no se darán a conocer hasta dentro de unas seis u ocho semanas, familiares del rey del pop revelaron que había recibido una gran dosis de morfina.
En tanto, según el portal TMZ, tomando como fuente a un miembro cercano a la familia de Jackson, divulgó que el popular intérprete de Thriller recibía una inyección diaria de demerol, un narcótico, según los expertos, similar a la morfina.
El Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas (NIDC), una entidad dependiente del Departamento de Justicia, publicó en abril que el abuso de medicinas recetadas está en aumento y que es mayor la frecuencia de sobredosis de este tipo que las provocadas por drogas ilegales.
De 2001 a 2005 la estadística más reciente con la que cuenta el NIDC, el número de muertes se incrementó en un 114%, mientras que el abuso de medicinas para calmar el dolor, los llamados opiáceos, subió en un 74%.
Las muertes relacionadas a opiáceos tales como el Vicodin (el más popular) o el Oxycondin subieron de 3,484 en 2001 a 5,789 en 2005, según datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
Tan sólo el abuso de metadona provocó un incremento en las muertes del 206%, es decir, la cifra fatal subió de 1,456 a 4,462 en esos mismos años.
Otras medicinas de las que generalmente se abusa y que son recetadas están los sedantes Halcion y Restoril, los tranquilizantes Thorazine y Haldol, los antidepresivos Elavil, Nardil y Tofranol, el carbamazepine o Tegretol para las convulsiones, o quienes padecen de epilepsia o desorden bipolar.
También está el analgésico Demerol, el antihistamínico Tavist, el Valium o Librium para la ansiedad, y el Cogentin a base de benztropina tanto para el tratamiento de síntomas de Parkinson, como espasmos musculares, rigidez o escaso control muscular.
La revista especializada American Journal of Preventive Medicine publicó una investigación sobre 765 muertes registradas entre 1994 y 2003 a causa de sobredosis de medicinas recetadas, en las que el 75% fue a causa de analgésicos opiáceos como el Demerol.
Al borde de la muerte
Mónica es una adicta que se recupera en un centro de rehabilitación del Este de Los Ángeles. Empezó su adicción con el alcohol, pero después su dependencia por los somníferos fue tal que una ocasión tuvo que ser enviada a la sala de emergencias.
"Por poco y me moría", comenta sobre aquella noche en la que se metió todo un coctel de pastillas que, mezcladas con licor, la arrastraron al borde de la muerte.
"Me di cuenta que estaba haciendo mal, pero esto es muy fuerte, la depresión es muy fuerte, por eso estoy aquí", dice la mujer de 39 años de edad.
Ahora Mónica es una adicta en recuperación y las dosis medicinales son cada vez menores, asegura.
"Poco a poco voy saliendo, pero no te creas, es muy difícil, no quiero una recaída", dice quien es madre de dos hijos.
Richard Zaldívar, director de The Wall Las Memorias, una organizacion de apoyo a los enfermos de sida, vivió en carne propia la adicción a la medicina.
"Yo viví 25 años tomando Valium", dijo quien ahora es un alcohólico en recuperación. "Voy seguido a las reuniones donde hay muchos que empezaron con adicción a las medicinas recetadas; esa adicción empieza ahí y se va a otro tipo de droga, cuando tomas algo y se siente diferente, sientes la necesidad de tomar otro tipo de drogas como cocaína o crystal meth".
De este tipo de adicción se habla muy poco, consideró Zaldívar, pero hay un problema muy grande que tiene que ver con un mercado negro de recetas, en el que los doctores sólo firman las recetas.
"Ahí están las celebridades de Hollywood", refirió.
Coctel mortal
Dos casos recientes muy sonados son las muertes de Anna Nicole Smith, ex modelo de la revista Play Boy, y del actor Heath Ledger, quien ganó en carácter póstumo el Óscar por su actuación de "El Guasón" en The Dark Knight.
Ambos murieron de sobredosis de medicamentos.
Actualmente el representante y dos de los médicos de Smith enfrentan un proceso judicial por conseguirle pastillas con recetas falsas. De ser encontrados culpables los tres podrían pasar cinco años en prisión.
A los 28 años, Ledger murió de una intoxicación de los efectos combinados de oxicodona, hidrocodina, diazepam, temazepam, alprazolam y doxilamina.
La familia de Ledger emitió en aquel entonces, cuando lo encontraron muerto, un comunicado en el que señaló que la muerte accidental de Heath servía como precaución sobre los riesgos de combinar medicamentos recetados.
El caso judicial más reciente sobre acusaciones contra doctores que llevan a cabo esa práctica de recetar para lucrar, es el del doctor Phillip Astin, en Georgia. La Oficina Federal contra el Narcotráfico (DEA) lo arrestó en 2007 y la semana pasada fue sentenciado a 10 años de prisión por otorgar recetas sin revisión médica durante cinco años.
Este doctor solía recetar a decenas de sus pacientes varios medicamentos para conciliar sueño, ansiedad, depresión y dolores. Uno de sus pacientes murió de sobredosis. Entre sus principales clientes había luchadores profesionales.
Jóvenes en riesgo
El National Drug Intelligence Center (NDIC) señala que existen diversas formas en que los adictos a las medicinas adquieren sus dosis. Una es mediante el pago de una cuota a su médico para conseguir la receta, otra a través de la internet o cometiendo fraude con sus seguros; y una más, que es más novedosa, a través de las pandillas.
El informe del NDIC señala que de 2004 a 2008 las agencias policiacas reportaron un considerable incremento en la distribución de medicinas controladas en las calles por parte de pandilleros.
Destaca también que los jóvenes, de entre 18 a 25 años de edad, son los principales clientes de este tipo de píldoras que está siendo muy popular en las fiestas rave o de música electrónica.
Otro estudio del CDC confirma que el índice de sobredosis accidentales y fatales con medicamentos de venta con receta está aumentando más rápido que el de las drogas ilícitas como la cocaína y la heroína.
"La prominencia creciente de los analgésicos opioides en las muertes por sobredosis no intencionadas sugiere que los esfuerzos de prevención deberían enfocarse en este tipo de medicamentos", declaró Mark Mueller, investigador epidemiólogo del CDC.
Para Karen Scalice, especialista en adicciones y directora clínica del centro de rehabilitación La Casa de las Amigas, dijo que en lo últimos 10 años se han convertido muy populares las píldoras Vicodin y Oxycondin.
"Son opiáceos muy adictivos. Si lo toman durante tres o seis meses ya se convierten en adictos; a pesar de que el dolor desaparece, le siguen y luego continúan con otras drogas", comentó.
Según esta doctora, ese tipo de medicamentos, incluyendo el Valium y el Xanax, atacan receptores del cerebro para calmar los dolores, el sistema nervioso y la ansiedad.
En los centros de rehabilitación hay un gran porcentaje de pacientes que son adictos a las medicinas recetadas, similar a los que son adictos a las drogas ilegales o al aochol, comentó.
"En Casa de las Amigas tenemos 35 mujeres pacientes y una tercera parte de ellas son adictas a las medicinas recetadas", indicó Scalice.
Los departamentos de salud de California y del condado de Los Ángeles dijeron no tener datos específicos sobre la gravedad de este problema.
En la ciudad de Los Ángeles se estima que hay alrededor de 2,700 personas recluidas en centros de rehabilitación en tratamiento de diversas adicciones.
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Drogas legales
Opiáceos contra el dolor: Vicodin, Oxycontin
Sedantes: Halcion, Restoril
Tranquilizantes: Thorazine, Haldol
Antidepresivos: Elavil, Nardil, Tofranol
Analgésicos: Demerol, Tegretol
Antihistamínico: Tavist
Contra la ansiedad: Valium, Librium
Contra espasmos: Cogentin
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Medicina segura
Para evitar sobredosis, el Instituto para Prácticas Seguras de Medicación (ISMP) hace las siguientes recomendaciones:
» Hacer una lista de las medicinas que toma, incluyendo la dosis y marcar los frascos con el nombre del medicamento y de la farmacia.
» Enlistar también las alergias que padece.
» Mantener las pastillas o cápsulas en su frasco original.
» No tomar medicinas de otros.
» Leer las etiquetas cada vez que vaya a ingerir una píldora.
» No guardar la medicina en el baño o mantenerla bajo la luz del sol. La humedad y el calor pueden afectarla.
» Mantenerla alejada de los niños, en un lugar seguro.
» La medicina para personas y mascotas debe estar separada.
» No masticar o romper las cápsulas.
» La medicina líquida debe ser ingerida en el mismo recipiente.
Juan Manuel empezó a tomar Levodopa y Ropinirol para tratarse el mal de Parkinson, pero terminó siendo un adicto a las medicinas recetadas. Llegó a suministrarse hasta seis diferentes píldoras a la vez para calmar los efectos secundarios de la ansiedad, la depresión y los dolores musculares. Era medicina recetada. Legal. Nada que no pudiera conseguirse en una farmacia con la firma de un médico.
Después de año y medio, a finales de 2007, su organismo ya no resistió tanto fármaco. Vivía solo, y el Parkinson, la ansiedad, los dolores, la depresión y las pastillas acabaron con él. Dos semanas después encontraron su cadáver en estado de putrefacción. Alrededor de su cuerpo, los frascos de medicina. Una sobredosis lo mató.
Casos como el de Juan Manuel, un señor que rondaba los 40 años de edad, se han multiplicado de manera alarmante en los últimos años en Estados Unidos.
En ese sentido, aunque los resultados de la autopsia al cantante Michael Jackson, muerto el jueves pasado, no se darán a conocer hasta dentro de unas seis u ocho semanas, familiares del rey del pop revelaron que había recibido una gran dosis de morfina.
En tanto, según el portal TMZ, tomando como fuente a un miembro cercano a la familia de Jackson, divulgó que el popular intérprete de Thriller recibía una inyección diaria de demerol, un narcótico, según los expertos, similar a la morfina.
El Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas (NIDC), una entidad dependiente del Departamento de Justicia, publicó en abril que el abuso de medicinas recetadas está en aumento y que es mayor la frecuencia de sobredosis de este tipo que las provocadas por drogas ilegales.