WASHINGTON, D.C.— Una hora y veinticinco minutos duró la reunión bipartidista organizada por la Casa Blanca para discutir la reforma migratoria. A la salida del encuentro, legisladores y miembros de la Administración dieron a conocer lo que se acordó en concreto y los lineamientos esenciales que fueron presentados.
Ahora, la discusión en torno a la reforma migratoria en el Congreso estará en las manos de un grupo de trabajo integrado por la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y algunos de los congresistas que participaron en la reunión; sin embargo, no se especificó quiénes.
Diversos grupos pro inmigración acogieron positivamente esta decisión y comentaron que la designación de Napolitano es un movimiento estratégico por parte del gobierno.
Vanesa Cárdenas, directora de medios del Center for American Progress, enfatizó que es probable que el mensaje de la Casa Blanca en relación con este nombramiento sea la importancia de que se cumpla la ley. "Napolitano fue gobernadora de Arizona y siempre se ha visto como una persona enfocada en temas de seguridad y cómo controlar la frontera", explicó.
Otro de los puntos concretos anunciados por el gobierno tras la reunión fue trabajar para un aceleración de las solicitudes de regularización migratoria con el apoyo de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
Cecilia Muñoz, directora de la Oficina de Asuntos Intergubernamentales de la Casa Blanca, dijo a La Opinión que se está avanzando específicamente para que las personas que tienen solicitudes reciban información sobre cuál es el estatus de sus peticiones. "Tendrán un sitio web y otras herramientas electrónicas para tener acceso a información. Para cualquier persona que tiene experiencia con el servicio de inmigración, ese es un gran avance", dijo.
CONDICIONES Y VOTOS
En general, las palabras recurrentes que todos los participantes del encuentro pronunciaron, partiendo por el Presidente, fueron "buena y esperanzadora".
En particular, Obama aseguró que se necesita "una forma efectiva para reconocer y legalizar el estatus de los trabajadores indocumentados", pero al mismo tiempo reconoció que "no hay medios ni consenso en la mesa" en la actualidad.
Precisamente cuando se habla de consenso, es cuando se vislumbra el difícil camino que queda por delante. En este sentido, varios de los participantes delinearon lo que para ellos era esencial en una propuesta de ley.
En el caso del líder del subcomité de inmigración del Senado, Charles Schumer, esto fue repetir su mensaje respecto a que "los estadounidenses están a favor de la inmigración legal y en contra de la ilegal".
Para John McCain, en cambio, hubo dos puntos clave: reforzar la frontera y tener un programa de trabajo temporal. "La violencia es de las más altas en la historia del país. Es esencial asegurar esta área", dijo.
"Hay varios pilares de la reforma, uno de ellos es un programa legal de trabajo temporal, los sindicatos se han opuesto, han dicho que quieren una comisión, no la necesitamos. Yo no puedo apoyar ninguna propuesta que no contenga un programa de trabajo temporal", agregó.
Al respecto, grupos pro reforma enfatizaron la importancia de discutir este punto específico en la nueva legislación. Clarissa Martínez, directora de inmigración y campañas nacionales del Consejo Nacional de la Raza, enfatizó que una de las fallas de la anterior propuesta fue que no se manejó cómo iba a ser el flujo futuro de trabajadores en el país.
"Creo que sería un error no tomar ese tema ahora. Puede que se llame comisión o de otro modo, pero tenemos la oportunidad de ver bajo qué derechos y medidas pueden venir los trabajadores", expresó.
A la hora de hablar de fechas para alcanzar la nueva legislación, Schumer —quien el miércoles había dicho que era posible lograr la reforma este año—, dijo que esperaba tener resultados a finales de este año o principios del próximo.
Sin embargo, lo que vale a la hora de hablar de límites de tiempo y de la viabilidad de una nueva legislación son los votos y, en este sentido, el diario The Washington Post publicó ayer, que Rahm Emanuel, jefe de gabinete de Barack Obama, había dicho, en un desayuno realizado horas antes de la reunión bipartidista en la Casa Blanca, que no se tenían los votos suficientes en el Capitolio para lograr la reforma.
Esto, aun considerando las declaraciones realizadas por el senador Harry Reid durante las últimas semanas, respecto a que, al menos en el Senado, sí se tienen los votos.
Consultado por La Opinión, un funcionario de la Casa Blanca dijo que lo importante no es el enfoque levantado por The Washington Post, respecto a la falta de votos, sino otras declaraciones de Emmanuel que apuntaron a que "no es imposible [alcanzar la meta] durante este año", y que lo más importante es que el proceso comience en 2009.
¿REUNIÓN BIPARTIDISTA?
Aunque la Casa Blanca y los legisladores se esforzaron por mostrar un clima bipartidista, pocas horas antes de reunión el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, se quejaba de la "oposición y el bloqueo que han experimentado por parte de los republicanos".
Al respecto, el senador Robert Menéndez, quien participó en el encuentro, dijo a La Opinión que "la realidad es que hay una gran diferencia en diversos temas, entre republicanos y demócratas, pero que el grupo invitado por la Administración fue clave".
El legislador agregó que la mayoría de ellos tiene un interés real en solucionar este problema.