WASHINGTON, D.C.— El senador Charles Schumer, uno de los personajes clave para la reforma migratoria en el Congreso, presentó ayer el fundamento básico de su estrategia para lograr la reforma: "Los estadounidenses están a favor de la inmigración legal y en contra de la inmigración ilegal".
Schumer llegó optimista, sonriente e incluso contando un chiste. Tratando de mostrar la seguridad con que él cree que se logrará la nueva legislación, el senador dijo: "Cuando el Presidente me pregunte si podemos alcanzar la reforma migratoria en el Capitolio, le diré ‘Yes We Can’ (Sí se puede)", mientras el público congregado en la conferencia anual del Migration Policy Institute reía.
El legislador demócrata comentó que, aunque los medios de comunicación y varios grupos han cuestionado la viabilidad de lograr una nueva legislación este año, él cree que es posible.
"Cuando Edward Kennedy renunció, me pregunté si realmente podíamos lograr la reforma y tomé la decisión. Podría haber optado por otros comités. Si no hubiera creído que se podía alcanzar la reforma en esta sesión, nunca habría aceptado ser el presidente del subcomité de inmigración", explicó.
Sin embargo, Schumer fue enfático cuando se refirió a los términos en que ha iniciado la negociación en el Capitolio, que son aceptar como base que "cruzar la frontera sin documentos es un delito, es inmigración ilegal y está mal".
El legislador comentó que hoy la disposición general del pueblo estadounidense hacia la reforma está orientada a encontrar una solución y que existe una visión más realista por parte de los grupos pro inmigrantes.
"La legislación falló anteriormente porque había un sentimiento respecto a que la propuesta no era lo suficientemente dura en cuanto a la inmigración ilegal. Usar la palabra indocumentado envía una señal, no piensas que es malo. Seremos realmente serios en este aspecto", aseguró el senador.
Schumer comentó que él llamó a los principales defensores pro inmigrantes y les comentó que la inmigración ilegal tenía que parar. "Pensé que ellos me iban a decir ‘no diga ilegal’. Yo dije ‘lo voy a decir’, y ellos entendieron", explicó.
Consultados por La Opinión, los grupos cercanos a la reforma migratoria comentaron al respecto. Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de la Raza, señaló que es muy importante escuchar al senador Schumer y que su liderazgo ha ayudado mucho.
"Estamos oyendo muy cuidadosamente. Sólo durante este debate en los últimos cuatro años, hemos visto desarrollarse la retórica que rodea inmigración. Por primera vez hemos observado la palabra "ilegal" usada como un sustantivo versus un verbo. Es un fenómeno que muestra lo divisorio que es este tema. Queremos ser estratégicos y deseamos una reforma", explicó.
Por otra parte, el arzobispo Jaime Soto, miembro del comité de migración de la Conferencia de Arzobispos Católicos, recalcó que es importante recordar que la comunidad hispana está compuesta de personas que trabajan arduamente, con ambiciones y sueños.
"Me siento incómodo con el hecho de que se les etiquete como ilegales. Es cierto que ellos infringieron la ley al entrar a este país sin papeles, pero llamarlos ilegales… no", aseguró.
Por otra parte, al ser consultados sobre este tema, funcionarios de la Casa Blanca dijeron a La Opinión que en el gobierno no han tenido una conversación sobre la terminología. "Nuestro acercamiento es que éste es un problema que necesita ser resuelto, no estamos enfocados en el vocabulario", comentaron.
"El Presidente ha hablado del tema anteriormente y no vemos que su lenguaje cambie necesariamente", agregaron.
La semana pasada el presidente Barack Obama enfatizó en el Desayuno de Oración y Conferencia Nacional Hispana, que los estadounidenses no van a tolerar "que las personas vengan al país en violación de la ley". Asimismo, dijo: "Tenemos que clarificar el estatus de millones de personas que están aquí ilegalmente".
En su discurso de ayer, el senador Schumer comentó que como presidente del subcomité de inmigración realizará dos audiencias más en relación con este tema durante el mes de julio. La primera, relacionada con la posibilidad de un método de verificación de empleo biométrico; la segunda, para considerar cuál es la mejor estructura para un sistema de empleo basado en inmigración legal para el futuro.
Además, delineó los siete puntos principales que le presentará a Obama hoy durante la reunión bipartidista de la Casa Blanca.
Entre ellos está la consideración de que la inmigración indocumentada está mal y debe acabar; la necesidad de reforzar la seguridad en la frontera con nueva tecnología; un nuevo sistema de verificación de empleo biométrico; que todos los inmigrantes indocumentados legalicen su estatus o de lo contrario enfrenten la deportación; incentivar la reunificación familiar en el contexto de inmigración legal, considerando un número de inmigrantes no mayor que el que se tiene hoy; desalentar a las empresas a contratar mano de obra barata y temporal, afectando a los trabajadores estadounidenses y crear un sistema que regule el flujo futuro de inmigrantes de manera eficiente.