En México se han reducido las ganas de emigrar. No es el miedo a la "migra" o los peligros del desierto; es el miedo a no conseguir empleo lo que provoca que muchos prospectos de emigrantes lo piensen dos veces antes de tomar la decisión.
Durante el tercer cuatrimestre de 2009 la emigración de México hacia Estados Unidos cayó en 13%, según estadísticas del gobierno mexicano; sin embargo, un estudio sobre tendencias migratorias realizado por el Centro de Estudios Comparados sobre Migración (CCIS) de la Universidad de California San Diego (UCSD) indica que la razón de esta caída no es el endurecimiento de las políticas migratorias, sino la situación económica por la que atraviesa la nación estadounidense.
A través de encuestas realizadas en ambos lados de la frontera —con emigrantes mexicanos en Estados Unidos y con emigrantes que han regresado a vivir a México—, el estudio concluye que el interés por emigrar en localidades tradicionalmente expulsoras en México pasó de un 34% de la Población Económicamente Activa (PEA) en 2006, a sólo el 8% en 2009.
El 54% de los emigrantes potenciales dijo estar menos dispuesto a cruzar ahora que lo que lo estaba en 2006. Al ser cuestionados sobre las razones, 90% consideró que ahora es más difícil conseguir un empleo en Estados Unidos de lo que lo era hace un año.
Por lo que respecta al temor de ser arrestados en la frontera, ésta no pareció ser la mayor preocupación; lo que preocupó a los encuestados es el costo del "coyote". El 91% de ellos dijo que sus familiares hicieron uso de los servicios de uno de estos personajes para llegar al otro lado. Entre 2007 y 2009 el pago promedio para el "coyote" fue de 2,800 dólares.
Si bien el 87% de los encuestados consideró que es muy peligroso cruzar la frontera y el 44% manifestó conocer a alguien que había fallecido en su intento por cruzar, además de que el 64% reconoció que es muy difícil evadir a la Patrulla Fronteriza, los mismos encuestados señalaron que quienes lo intentan más de una vez, generalmente consiguen ingresar, aunque en ocasiones con uno o más arrestos de por medio.
Las cifras presentadas en el documento muestran que entre quienes intentaron ingresar a Estados Unidos como indocumentados durante 2006, el 97% lo logró, pero el 38% de ellos tuvo que hacer dos intentos o más para lograrlo. A pesar del endurecimiento de las medidas migratorias, tres años después, en 2009, las cifras son similares: el 97% de quienes lo intentaron lo lograron, pero sólo el 35% de ellos tuvo que hacer más de un intento para cruzar.
Con respecto a los emigrantes que trabajan en Estados Unidos, la crisis los ha golpeado también, pero no lo suficientemente como para que piensen en regresar.
Más de la mitad de los encuestados, el 52% de ellos, dijeron estar trabajando menos horas por causa de la crisis económica; la cifra es ligeramente superior, el 53%, en el caso de los trabajadores indocumentados.
Este último grupo también dijo haber tardado más tiempo en encontrar su más reciente empleo —35 días en promedio—, mientras los trabajadores con documentos reportaron haber demorado 20 días en emplearse. En términos generales, nueve de cada 10 trabajadores dijeron que les ha sido más difícil encontrar empleo este año que durante el año anterior.
Sin embargo, y a pesar de que la situación ha empeorado, ésta no parece ser tan mala como para regresar a casa. Sólo el 3% de los encuestados en las comunidades mexicanas que habían regresado de Estados Unidos dijeron haberlo hecho debido al desempleo en este país; la mayor parte dijo haber tomado la decisión por motivos relacionados con la reunificación familiar.
"El trabajo en México está igual de mal", dijo Ramón, residente de la ciudad de Anaheim y uno de los emigrantes encuestados, quien asegura que con todo y la crisis no regresa a México.
Ésta es una postura compartida. Juan Carlos trabaja como supervisor en un restaurante en el barrio de Hollywood; durante los primeros meses del año algunos de quienes trabajan con él tuvieron que tomar descansos sin goce de sueldo, debido a que la clientela bajó notablemente. Aun así, no se va. "Yo me tardé siete años en para llegar hasta este puesto; regresarme sería echar atrás lo caminado", comentó el joven emigrante.
Además de la estabilidad personal, otro factor para quedarse es la necesidad de enviar dinero a casa. Si bien el 48% de los encuestados dijo estar enviando menos dinero a sus familiares en México de lo que mandaban el año anterior, la caída en las remesas durante 2008 con respecto a 2007 no fue más allá del 3.6%, contrario a las predicciones más alarmistas.
La encuesta fue realizada durante cuatro años por estudiantes del CCIS-UCSD en los estados de California y Oklahoma, en Estados Unidos, y en los estados expulsores de Oaxaca, Jalisco y Yucatán, en México.