Como una faceta más de los efectos del estado actual de la economía, las tiendas al menudeo y los consumidores están sufriendo más robos, de acuerdo con una encuesta nacional, que revela que el 73% de minoristas aseguran haber tenido un aumento en los asaltos a su propiedad.
De acuerdo con el quinto reporte de la Federación Nacional de Vendedores al por Menor (NRF), el 92% de los negocios, como tiendas por departamentos, almacenes, farmacias y restaurantes, fueron victimizados no sólo por ladrones menores, sino por redes de delincuencia organizada, lo que constituye un aumento del 8% en relación con el año anterior, según una encuesta similar.
La de este año arrojó además que casi tres cuartas partes (73%) de las 115 compañías en Estados Unidos entrevistadas, mostraron un aumento sustancial de la actividad delictiva en general (robos no organizados) en los pasados 12 meses, lo que representa un aumento de 11% en relación con el año predecesor.
"El problema se está poniendo peor. Cada vez más los ladrones se están poniendo más sofisticados", expresó a La Opinión Joe LaRocca, consejero de Protección de Activos de la NRF. "La delincuencia organizada se ha dado cuenta de que esta economía difícil presenta una gran oportunidad para robar cosas valiosas de los minoristas y vender a los consumidores buscando ofertas", agregó.
Según el analista de mercado Jeff Green, con este tipo de aumentos en la delincuencia organizada en contra de los minoristas, el efecto podría ser más devastador que el cierre ya registrado de algunas tiendas, pues el efecto de pérdida económica se traduciría también en más recortes laborales.
"Si estás sufriendo en las ventas, vas a buscar bajar tus gastos de alguna manera", expresó Green. "Y no necesitas ser un experto para saber que eso se va a traducir en más desempleo y en productos más caros para los consumidores".
Al menos cuatro de cada 10 minoristas dijeron que su compañía está invirtiendo más dinero y recursos contra la delincuencia organizada, y que en promedio una tienda puede gastar 215 mil dólares anualmente en costos de empleo para combatir este problema.
Algunos gastan hasta un millón de dólares en departamentos de prevención de pérdidas, dice el reporte.
"Los minoristas pierden aproximadamente 34 mil millones de dólares anualmente con estos robos", expresó LaRocca, enfatizando que a California le costó 228 millones de dólares el año pasado esta actividad en pérdidas de impuestos a la venta."Y con el presupuesto como está, significa menos escuelas, probablemente hasta reos en las calles, menos programas", agregó.
Y aunque la encuesta tomó una muestra a nivel nacional, LaRocca sostuvo que en Los Ángeles es una de las zonas donde más se realiza este tipo de robos a minoristas para vender en el mercado negro.
Según el reporte de la NRF, la delincuencia organizada trabaja robando en un estado y moviendo la mercancía hurtada a otro, con el fin de venderla posteriormente en mercadillos (flea market), tiendas de empeño y en centros de trueque (swap meets). En algunos casos, los asaltantes trabajan como inspectores de mercancía que llegan a revisar las bodegas y utilizan sistemas sofisticados, como el cambio de códigos de barra o reempaque de mercancía.
La encuesta muestra por igual que al menos seis de cada 10 minoristas han visto su mercancía siendo vendida en varios sitios de la internet y que la Policía aún no muestra interés en la complejidad del problema.
Al consultarse a los gerentes de los departamentos de prevención de pérdidas, el 61% de ellos dijo que la Policía aún no entiende la magnitud del problema.
Sin embargo, el subjefe del Departamento de Policía de Los Angeles (LAPD) sostuvo que, al menos en la ciudad, los esfuerzos por erradicar este delito contra minoristas es inmenso con los recursos existentes.
Recientemente, indicó, la ciudad realizó 28 arrestos e incautó cerca de 200 mil artículos robados, como parte de un operativo del Grupo Conjunto Antipiratería.
"Ha habido esfuerzos de dirigirse a ese problema, pero también no siempre hay todos los recursos necesarios", expresó. "Es demasiado grande el problema y se entiende el tamaño del reto".
Según la NRF, en Los Ángeles el problema de las ventas informales acrecienta la demanda por mercancía de dudosa procedencia y por ende acelera este tipo de delito, incluso en otras áreas del país.
Estimaciones de esta institución señalan que al menos el precio en la calle de un producto original es de casi dos tercios menos de su precio original; es decir, si algo cuesta un dólar, en la calle se vende en 30 centavos.
Si esto se lleva a la internet, el precio de un producto de un dólar podría ser de 70 centavos.
"La gente tiene una responsabilidad de no comprar mercancía sin impuestos", expresó LaRocca. "Y es muy fácil saberlo: si es muy bueno para ser cierto, seguro que es robado", agregó.