Puede ser que tenga 17 años, que tenga un período fuera de la escuela y que necesite el dinero; entonces buscará un empleo de verano. El problema es que ahora este joven tendrá que competir con otros de su edad y con cientos de adultos desempleados para poder obtenerlo.
En medio de la crisis económica que golpea al país, y particularmente a California, el panorama para los jóvenes que buscan un empleo durante el receso de verano es francamente frío.
De acuerdo con algunos pronósticos de especialistas, se espera que este 2009 las tasas de empleo para adolescentes durante la temporada de verano alcancen su nivel más bajo desde 1948. Por esta razón el gobierno federal ha decidido inyectar 1,200 millones de dólares de los recursos del paquete de estímulo económico a programas de entrenamiento laboral, algunos específicamente orientados a los jóvenes.
La idea es procurar que los recursos proporcionen a los jóvenes entre 14 y 24 años, que se encuentran en desventaja por contar con menos experiencia y capacitación, el entrenamiento para que puedan continuar con su educación, o bien, entrar a la fuerza de trabajo.
Con estos recursos, el gobierno federal buscará revertir una tendencia a la baja en el monto asignado para este fin en los últimos años. Para el año fiscal 2009 el presupuesto federal destinó 1,000 millones de dólares al financiamiento de fuerza de trabajo juvenil, en comparación con los 1,500 millones asignados ocho años antes. De estos recursos, cerca de 20 millones de dólares corresponderán a la ciudad de Los Ángeles.
A principios de mayo, el alcalde Antonio Villaraigosa y el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, anunciaron que los recursos correspondientes a esta ciudad serán destinados a la creación de 16 mil empleos a través del programa Hire LA, que en los últimos tres años ha ayudado a generar 28 mil empleos para los angelinos, entre ellos una importante cantidad de jóvenes.
Dentro de este plan se encuentra el Programa de Empleo de Verano para Jóvenes (SYEP), que apoya a los chicos que pertenecen a familias de bajos recursos. Sin embargo, todo indica que la magnitud de la crisis hará que estas iniciativas sean insuficientes.
"El desempleo entre adolescentes siempre ha sido más alto que el desempleo entre adultos", señala Chris Tilly, director del Instituto para la Investigación del Trabajo y el Empleo (IRLE) de UCLA. "A nivel nacional tenemos una tasa de 8.9% de desempleo entre adultos, pero entre adolescentes ésta aumenta al 21.5%".
En el caso de los latinos, el índice es más elevado: 11.3% de desempleo a nivel nacional, y de acuerdo con estimaciones del IRLE, entre los adolescentes de este grupo étnico la cifra podría ser de hasta el 27%; uno de cada cuatro.
El académico recordó que además del factor étnico se encuentra el factor local: California está teniendo índices de desempleo aproximadamente 2% más altos que la media nacional. "La necesidad de tener empleo es más grande que nunca y en California el índice de desempleo es más alto que nunca en la historia. Para los adolescentes latinos de California, todo parece estar en contra", consideró Tilly.
Y lo peor está por venir. Las cifras manejadas hasta el momento consideran sólo hasta el mes de abril. Sin embargo, es durante mayo y junio cuando los jóvenes empiezan a buscar un empleo de verano, así que los índices con los que se cuenta ahora podrían ser aún más elevados dentro de unas semanas. Este verano, predice el investigador, se verá a más personas adultas aspirando a tener un puesto en alguna empresa en la que típicamente son los jóvenes quienes se acercan a buscar, como las cadenas de comida rápida.
"Hay pequeñas señales de recuperación económica, como la reactivación de la venta de casas y el mercado de valores, pero históricamente el desempleo es una de las áreas donde se ven los cambios de manera más lenta", afirma Tilly. "Aun si la economía mejora, el desempleo se verá todavía por varios meses y tal vez empecemos a ver un descenso hasta que esté bien entrado el próximo año".
De acuerdo con cifras de la Oficina del Censo, en 2006 sólo el 51.4% de los jóvenes que abandonaron la secundaria se encontraba dentro de la fuerza de trabajo, en comparación con el 76.4% de los recién graduados.