Las declaraciones de dos congresistas republicanos estadounidenses —Dana Rohrabacher y Connie Mack—, en las que dicen que si gana las elecciones presidenciales el partido de izquierda FMLN "se terminaría" el Estado de Protección Temporal (TPS) para los 240,000 beneficiados y que se restringirían las remesas hacia El Salvador, ocasionó que el Departamento de Estado asegurara que esa no es la intención del actual gobierno.
"Esas son opiniones personales de los congresistas y en ningún momento reflejan la posición del Departamento de Estado. Nosotros trabajaremos con el partido que llegue al poder, sea cual sea", aseveró Rob McInturff, portavoz de esa institución.
"Estados Unidos apoya elecciones libres y democráticas en El Salvador", dijo McInturff. Agregó que "en este país hay separación de poderes", y explicó que la política exterior no está a cargo de los congresistas, sino del Poder Ejecutivo.
En Estados Unidos residen 2.5 millones de salvadoreños, es decir, el 25% de la población, que en 2008 envió 3,787 millones de dólares.
Los Ángeles es considerada la capital en el exterior con más salvadoreños, debido a que se estima que habitan alrededor de 1.5 millones de ellos.
David Rivas, portavoz de Mauricio Funes, candidato presidencial del FMLN, dijo que éste y el partido de izquierda lamentan que los dos congresistas estén tratando de influir en las elecciones.
"Mauricio Funes se reunió con el subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon, quien le aseguró que Estados Unidos no iba a emitir ninguna opinión que pudiera interferir en las elecciones", señaló Rivas.
Según el informe transcrito de la sesión del Congreso, Mack dijo que "si el FMLN gana este domingo, El Salvador seguramente se convertirá en un satélite de Venezuela y Rusia, y quizás de Irán".







