Una vez que el presidente Barack Obama firme el plan de estímulo económico, lo cual se espera que ocurra la próxima semana, millones de estadounidenses agobiados por la recesión recibirán con los brazos abiertos cualquier cantidad de efectivo que el gobierno quiera obsequiarles.

La esperanza de quienes concibieron el plan es que una vez que la gente tenga en sus manos su respectivo cheque —500 ó 1,000 dólares o el valor que sea— correrán a la tienda a gastarlo, dándole así un empujoncito al consumo y, en consecuencia, a la economía.

Braun Mincher, un empresario que hizo fortuna y ahora se dedica a promover la instrucción financiera básica entre los estadounidenses, dijo a La Opinión que la idea de ofrecer dinero no va llevar muy lejos.

"Espero el mismo resultado que el año pasado: un impacto si acaso muy pequeño o nulo. Es una gota de agua en el mar", dijo.

En todo caso, comentó, lo mejor que se puede hacer con ese dinero es amortizar una deuda o depositarla en una cuenta respaldada por el gobierno, como una cuenta de ahorro o un CD. Y, en algun momento, agregó, los estadounidenses deben aplicarse a aprender el ABC de la economía, lo único que puede enseñarles a no endeudarse innecesariamente.

El consejo viene el mismo día que el Senado aprobó su propia versión del plan de estímulo —838,000 millones de dólares distribuidos en una gran variedad de programas, el esfuerzo más grande emprendido por gobierno algunos desde los tiempos de la Gran Depresión. Aunque todavía falta conciliar este plan con el aprobado por la Cámara de Representantes la semana pasada, se da por descontado que los contribuyentes recibirán un cheque cortesía del gobierno en el transcurso del año.