Un grupo de reos en la cárcel de Maricopa, Arizona, camina en el patio de la prisión. Un alto porcentaje de los detenidos ahí son inmigrantes. (FOTO: Archivo/La Opinión)
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La Agencia de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) maneja actualmente el sistema carcelario más grande de Estados Unidos, habiendo duplicado la cantidad de detenidos en los últimos 10 años y creando un sistema que coarta los derechos de los procesados, al alejarlos de su lugar de arresto.

Esta es la conclusión de un detallado análisis de datos públicos de detención de ICE obtenidos por la organización Human Rights Watch (HRW) y analizados por Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), de la Universidad de Syracuse.

La enormidad de la cartera de presos que maneja ICE en cualquier momento dado y el sistema de contratar a cárceles públicas y privadas en cualquier rincón del país para alojarlos crea una situación especial: entre 1999 y 2009 los detenidos fueron transferidos 1.4 millones de veces, un paso que se ha acelerado en los últimos años.

En 1999, menos de 20% de los detenidos eran transferidos. En 2008, la mayoría (el 52.4%) lo eran. También, según el análisis, ha aumentado el número de múltiples transferencias, en las cuales un mismo detenido es llevado a diferentes cárceles o centros de detención. Uno de cada cuatro detenidos pasó por múltiples transferencias en 2008.

ICE debe transferir a muchos detenidos para encontrar lugares para ellos en más de 350 cárceles y centros de detención regados por el país, a menudo en estados donde supuestamente resulta más económico guardarlos y porque tienen múltiples contratos con otras agencias.

Pero como indicó Alison Parker, de Human Rights Watch, el resultado de este sistema es que los detenidos son alejados no sólo de sus familias sino de su sistema de apoyo legal y, a menudo, de los testigos y evidencia necesarios para su defensa.