Un grupo de soldados salvadoreños patrulla las calles de diferentes sectores de San Salvador, ante la mirada de sorpresa de los habitantes. Según datos oficiales, en ese país centroamericano de 6.12 millones de habitantes, la delincuencia causa 14 muertes diarias, amén de que se contabilizaron 3,673 asesinatos en los últimos 10 meses, más que en todo 2008 y superior en un 40% al mismo período del año pasado. (FOTO: AP)
1/1

SAN SALVADOR.— Alrededor de cuatro soldados salieron ayer, por orden del presidente de El Salvador, Mauricio Funes, a zonas de "alta incidencia delincuencial" para combatir la violencia y reducir los homicidios, entre la esperanza ciudadana y el escepticismo de quienes dudan de la eficacia de la medida.

En un intento por contener la delincuencia, que causa 14 muertes diarias en un país de 6.1 millones de habitantes, Funes echó mano de las Fuerzas Armadas, que vieron limitada su actuación a la defensa de la soberanía en virtud de los Acuerdos de Paz tras la Guerra Civil (1980-1992), para reforzar las tareas de la Policía.

Serán unos 2,500 militares que se sumarán a los entre 1,200 y 1,300 soldados que desde el pasado 18 de junio participaban en grupos conjuntos con la Policía Nacional Civil (PNC), cuya capacidad ha sido desbordada por los homicidios y las denuncias de extorsiones.

En el país se contabilizaron 3,673 asesinatos en los últimos 10 meses, más que en todo 2008 y superior en un 40% al mismo período del año pasado, según cifras oficiales.

Los transportistas denuncian, por su parte, que alrededor de 11 mil unidades del servicio público pagan entre ocho y cinco dólares diarios en extorsiones, la llamada "renta", que es considerada la principal causa de los 122 asesinatos de conductores, ayudantes y empresarios denunciados por ese sector durante este año.

"Vivimos condiciones excepcionales, que nos llevan a utilizar la Fuerza Armada", admitió Funes ayer en declaraciones a periodistas, e indicó que como su comandante en jefe autorizó a las tropas a que garanticen la seguridad pública.

Funes ha dicho que los soldados, que se desplazarán a cinco de los 14 departamentos del país, incluido San Salvador, tendrán potestad para registrar personas y vehículos, detener en flagrancia, resguardar "puntos ciegos" de la frontera, proveer seguridad externa en cárceles y dar apoyo terrestre, marítimo y aéreo.