Contrario a las observaciones iniciales de las autoridades federales de salud de que el nuevo virus H1N1 estaba afectando más a las personas jóvenes y mujeres embarazadas, la Revista de la Asociación Médica Americana (JAMA) afirma que esta gripe está afectando a todas las personas por igual y que se está esparciendo rápidamente.
La Dra. Janice Louie, una de las investigadoras principales del estudio de JAMA, dijo ayer durante una conferencia de prensa en conjunto con el Departamento de Salud Pública de California, que aunque la edad promedio de personas que han fallecido por este nuevo virus es de 27 años, en realidad está afectando a todos los grupos de edades y de condición de salud.
"Esta no es una enfermedad suave, es una enfermedad que ataca fuerte. El 30% de las personas que contraen el virus requiere hospitalización", aseveró Louie. "Pensamos que esta enfermedad debe ser tomada muy enserio".
La experta señaló que los bebés y los niños pequeños tienen un nivel de riesgo más alto de sufrir complicaciones.
Aunque no está claro el motivo, al parecer las personas obesas también tienden a ser hospitalizadas, agregó la experta.
"Estamos viendo una tendencia y no entendemos por qué. No sabemos por qué es más alto el porcentaje de personas que han fallecido que están obesas. El 60% de los casos eran obesos y el 25% de estos casos eran obesos patológicos".
El Dr. Gil Chávez, director interino del Departamento de Salud Pública de California, declaró por su parte que el virus se está expandiendo en todo el estado y que hasta la fecha más de 4,400 personas han sido hospitalizadas; de éstas, 266 han muerto.
"La época de influenza comienza en octubre y se extiende hasta mayo. Es muy inusual que a estas alturas estemos hablando de un nivel de contagio tan elevado. La semana pasada 776 personas fueron hospitalizadas; de éstas, 17 murieron y miles continúan siendo contagiadas", dijo Chávez.
El médico declaró que el nivel de severidad no está cambiando y que afortunadamente el virus tampoco está mutando, lo que significa que los medicamentos disponibles y las vacunas aún tienen un alto nivel de efectividad.
Se estima que la vacuna tiene un nivel de efectividad del 70%, según el Centro de Control de Enfermedades (CDC).
California ha recibido la mitad de las vacunas que tenía programado tener para esta fecha, alrededor de 3.1 millones de dosis que están siendo repartidas a proveedores privados como Kaiser Permanente y grupos médicos, así como a los Departamentos de Salud Pública de las ciudades.
"La vacuna continúa siendo la forma más efectiva de combatir el virus", acotó Chávez.
Asimismo, en el condado de Los Ángeles, una de las cinco megaciudades que recibe vacunas directamente del CDC debido a la elevada concentración de personas —en el condado residen alrededor de 10 millones de personas—, ha registrado más de 50 muertes hasta la fecha.
De acuerdo con una investigación del periódico por internet llamado Neon Tommy, de la Universidad del Sur de California (USC), publicada esta semana, de las 44 víctimas mortales que se registraron hasta el 9 de octubre, nueve tenían menos de 20 años, 13 tenían entre 20 a 40, y 22 tenían más de 40.
De estas víctimas, la mitad presentaba cuadros clínicos con condiciones preexistentes como asma o enfermedades cardiacas, y el resto eran personas saludables.
Además, en muchos casos, las familias no habían sido notificadas de que el fallecido había sido víctima a causa del nuevo virus.
Algunas víctimas, como Cristian Torres Rodríguez, de 12 años de edad, residente de Baldwin Park, fueron diagnosticados con otra enfermedad, según informó Neon Tommy. Los padres de Cristian lo llevaron a la sala de emergencia del hospital cuatro veces en cinco días antes de ser internado. En una de esas ocasiones le dijeron que tenían bronquitis y le dieron antibióticos, medicina que no es efectiva en casos de enfermedades provocadas por virus.
Este caso, y otros mencionados por la investigación de USC, es muy similar al caso de Mónica Rodríguez, reportado por La Opinión, una mujer embarazada de 27 años que murió el 27 de octubre después de ir acudir al hospital en dos ocasiones sin que recibiera el tratamiento antiviral adecuado, ya que el virus H1N1 no fue identificado.
La Opinión intentó ayer sin éxito y en múltiples ocasiones comunicarse telefónicamente con los portavoces del Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles para averiguar cuál es el procedimiento que los hospitales están obligados a seguir en casos en los cuales los pacientes presentan síntomas de influenza.