Donald Sterling también es dueño de los Clippers de Los Ángeles. (FOTO: AP)
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Para muchos inquilinos de Los Ángeles, los 2.725 millones de dólares que Donald Sterling ha aceptado pagar por supuesta discriminación, son mucho más que dinero.

"Es un mensaje claro y contundente a los caseros que sienten que pueden negar derechos básicos sobre vivienda", según José García, quien dirige Inquilinos Unidos (IU).

Como muchas otras organizaciones de defensa de los arrendatarios, IU celebraba ayer el acuerdo por el que Sterling se comprometía a pagar la cantidad más alta nunca conseguida por el Departamento de Justicia (DOJ) en un caso de discriminación relacionada con la vivienda.

La demanda se remonta a agosto de 2006, cuando DOJ formuló acusaciones contra Donald Sterling, su esposa Rochelle Sterling y Sterling Family Trust, alegando prácticas discriminatorias por razón de la raza, origen nacional y situación familiar de sus inquilinos, o candidatos a serlo.

Entre dichas prácticas se citan la negativa a aceptar familias con hijos menores de 18 años, y el rechazo de inquilinos hispanos y afroamericanos en varios de sus edificios.

Bajo la firma Beverly Hills Properties, los acusados poseen y gestionan unos 119 edificios con un total de más de cinco mil unidades de apartamentos en el Condado de Los Ángeles.

"Da mucho gusto ver que los poderosos también tienen que rendir cuentas a la justicia", comentó Analía Gutiérrez, una inquilina del centro de Los Ángeles que dice haber sufrido diversos abusos, en los 12 años que lleva rentando en la ciudad.

"Saben que los inmigrantes y los pobres tenemos pocas oportunidades de reclamar nuestros derechos", dijo Gutiérrez.

Sin embargo, Christian Abasto, abogado de la organización Legal Aid Foundation en Los Ángeles, señaló que precedentes como éste demuestran a los caseros que vulnerar la ley puede costarles caro.