WASHINGTON, D.C.— Con 60 votos a favor y 39 en contra, el liderazgo demócrata logró anoche el voto para abrir el debate sobre la reforma sanitaria en el Senado. Este es un paso crucial y fue tomado como la primera prueba de la legislación en esta Cámara.
Tras el receso de Acción de Gracias comenzará el proceso de enmiendas al proyecto. Aunque se espera que la propuesta tenga un voto final antes de Navidad, dependerá de cuánto se extienda el debate en esta etapa.
Con la sala llena de espectadores, el liderazgo demócrata alcanzó el ansiado voto, tras semanas de negociaciones en torno a la reforma sanitaria.
Los 39 "NO" republicanos se debieron a la ausencia del senador de Ohio, George Voinovich, quien ya había partido a su estado.
Con aplausos del público, abrazos entre senadores y palmadas en la espalda de felicitaciones, se celebró el voto, mientras el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, reflejaba en su rostro el alivio por el paso alcanzado.
"Ted estaría muy feliz", dijo en una conferencia de prensa, refiriéndose al fallecido senador Edward Kennedy. "Ahora es el momento, el proceso seguirá avanzando para que todos los estadounidenses tengan acceso a salud", declaró.
En perspectiva, los números favorecen a Reid, si se considera que de acuerdo con un reporte difundido esta semana por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS), el Capitolio ha aprobado un 97.6 de los proyectos legislativos que han pasado esta etapa. Sin embargo, es justo decir a su vez que esta iniciativa escasamente se compara con las demás.
Algunos de los votos clave de la jornada de ayer fueron los de las senadoras Blanche Lincoln (D-AK) y Mary Landrieu (D-LO), que estaban en duda hasta horas antes de la votación.
En sus alocuciones en el pleno, las senadoras enfatizaron que su posición actual no era un reflejo de su posición final en relación con el proyecto, sino que demostraba sólo su intención de debatirlo.
La discusión legislativa se prolongó durante todo el día de ayer, por cerca de 10 horas, y se centró principalmente en áreas como financiamiento de abortos, costos de la propuesta y cómo afecta a Medicaid, entre otros puntos.
Durante el debate, senadores republicanos como Judd Gregg (R-NH) argumentaron que la legislación costará 2.5 trillones de dólares entre 2014-2024. Por otra parte, el senador Robert Menéndez (D-NJ) dijo que, en leyes clave del país, "los republicanos han estado del lado incorrecto de la historia", y enfatizó que esto "se repite una vez más".
"Presentan cifras astronómicas, que no son verdaderas y que desafían lo que entregó la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), una organización en que todos confiamos", aseguró en su discurso en el pleno.
De acuerdo con los números entregados por CBO, el proyecto de reforma sanitaria rebajaría el déficit fiscal en 127 mil millones en los próximos 10 años y costaría 849 mil millones durante el mismo período.
A pesar de que inmigración ha sido una de las áreas controversiales del debate sobre la reforma sanitaria, no fue mencionado en la discusión en el pleno del Senado.
A nivel general, el proyecto de ley de la Cámara Alta posee tres puntos conflictivos que se asocian con el tema de la inmigración: el hecho de que los inmigrantes indocumentados no puedan comprar seguro médico con su propio dinero en Exchange; el mantener la barrera de cinco años para que los residentes permanentes puedan acceder a Medicaid, así como el hecho de que Puerto Rico no tenga acceso a Exchange.
Consultado por La Opinión sobre la posición de los legisladores republicanos respecto a las provisiones presentes en el proyecto de ley relacionadas con inmigración, el líder de la minoría en la Cámara Alta, el senador Mitch McConnell, enfatizó la importancia de otorgar beneficios sólo a ciudadanos.
"Creo que la mayoría de los estadounidenses sienten que este programa de gobierno debe estar limitado a beneficiar ciudadanos, y estamos revisando la ley para verificar que eso efectivamente haya sido cumplido".
"Para que eso sea posible tiene que existir alguna forma de verificación de ciudadanos y tendremos más que decir respecto a eso más adelante, cuando estemos claros en torno al esfuerzo que se hizo acá para garantizar que los beneficios que estén disponibles sean únicamente para ciudadanos estadounidenses", dijo.
McConnell destacó, asimismo, que la mayoría de las enmiendas que su coalición introducirá a la propuesta sanitaria requerirán de 60 votos, es decir, iniciativas vinculantes y controversiales que requieran un cierre de debate para terminar su discusión. Un proceso que podría prolongar el voto final del proyecto de ley considerablemente.
Por su parte, el senador George LeMieux (R-FL) asintió cuando La Opinión puntualizó la posibilidad de que su partido introdujera enmiendas relacionadas con inmigración. No obstante, no especificó detalles al respecto.
"Veremos qué enmiendas se presentarán. Todavía estamos examinando la legislación de más de dos mil páginas que nos entregaron los demócratas hace sólo cuatro días", dijo.
Diversos miembros del Caucus Hispano han manifestado su oposición al hecho de que no se permita que los inmigrantes indocumentados compren seguros en Exchange con su propio dinero. Una posición que manifestaron al presidente Barack Obama antes del voto del proyecto legislativo en la Cámara de Representantes.
Algunos de ellos han mostrado su expectativa en relación con el proceso de conciliación de ambos proyectos de ley (en caso de aprobarse la propuesta final en el Senado), como la instancia para que este punto sea discutido nuevamente y se incorpore en la legislación definitiva.
A pesar de que aún quedan etapas importantes para el proceso de conferencia, es ahora cuando los legisladores comienzan sus negociaciones y compromisos.
Fuentes al interior del Capitolio aseguran que Reid "tiene empatía" en relación con las áreas asociadas con inmigración en la propuesta.
Sin embargo, no especificaron si se prevé que eso se traduzca en cambios o compromisos concretos en este aspecto de la legislación.