RIVERSIDE.— Los grupos de intolerancia racial han puesto la mira en el Inland Empire, una zona de alto crecimiento poblacional de latinos. Su objetivo es atacar a los inmigrantes indocumentados y han empezado por amedrentar a los jornaleros. Militantes de organizaciones neonazis provenientes de Arizona, donde tiene su bastión el National Socialist Movement (NSM), han empezado a sumar más adeptos en esta región.
Dos recientes protestas han encendido focos rojos en una situación, que de acuerdo con activistas de derechos humanos, puede empeorar generar más violencia. En la primer protesta, llevada a cabo el 26 de septiembre, los neonazis eran sólo un grupo de 8, pero en la segunda, la del 24 de octubre, ya eran 25 los que se manifestaron y provocó que más de 500 personas de la comunidad salieran a la calle para un enfrentamiento de insultos con quienes son considerados supremacistas blancos y en ciertos momentos la tensión llegó a unos cuantos golpes.
Según Jeff Hall, representante del NSM, las protestas son para enviar un mensaje a cada persona blanca en Estados Unidos que creen en su causa, pero que están temerosas de salir a la luz, para que se unan al movimiento, además de combatir a los inmigrantes indocumentados que consideran ponen en riesgo la estabilidad de la nación.
Otro de ellos, J.T. Ready, representante en Arizona de la organización antiinmigrante America First, dijo que han decidido tomar la iniciativa de "defender" al país de la inmigración ilegal.
"Como vikingos que somos por nuestros antepasados, vamos a defender nuestra patria", comentó Ready, que durante las manifestaciones suele vestir con casco y uniforme negro tipo militar.
La esvástica, dijo Ready, representa el sol y la vida eterna, y para ellos es un símbolo sagrado que como raza blanca los hace ser más prósperos y que las nuevas generaciones sean fuertes.
Para Suzanne Foster, directora de Pomona Economic Opportunity Center, el alcalde de Riverside y demás funcionarios municipales deben tomar acciones concretas, ya que la situación podría salirse de control y generar violencia por el odio racial que los neonazis están promoviendo.
"Pensamos que hay relación directa entre grupos derechistas, los grupos de odio y las agencias de gobierno", opinó Foster. "Durante los últimos nueve meses ha habido más de 30 redadas de inmigración en el área, hay un perfil racial en sus acciones".
Durante la última protesta de los neonazis en el lugar estuvo presente como observador personal del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ), que se encarga de atender las violaciones a los derechos civiles y crímenes de odio.
Ron Loveridge, alcalde de Riverside, condenó las protestas porque considera que el uso del símbolo nazi confronta a la sociedad.
"La bandera nazi es el más espantoso símbolo de nuestra civilización y es entendible que la gente haya salido a manifestarse y enfrentarlos (a los neonazis) por lo que representa", dijo. "Oficialmente deploramos todo lo que dicen, pero tienen el derecho a la asamblea".
La ciudad de Riverside, indicó, está analizando las opciones legales que tiene para detener ese tipo de protestas.
"Hay quienes proponen una iniciativa de ley, otros de que se tengan que otorgar permisos, y algunos más de que simplemente los tenemos que ignorar, o que las protestas se lleven de otra forma", mencionó.
El costo para la ciudad por este tipo de protestas que los neonazis han llevado a cabo es de alrededor de 60 mil dólares debido a la movilización policíaca, señaló Loveridge.
De acuerdo con el Procurador de la Ciudad, los manifestantes no requieren de permiso para manifestarse y lo pueden hacer donde quieran.
"Estamos buscando nuestra habilidad de poder regular esas protestas, durante la semana hemos tenido varias reuniones para ello. Lo único que puedo agregar es que condenamos lo que representan y lo que hacen, que sólo es para llamar la atención de los medios de comunicación", agregó.
Pero según la activista Foster, los políticos del Inland Empire no han sido muy enérgicos en su rechazo y por ello los neonazis han tomado al Inland Empire como laboratorio para ejercer su movimiento.
"Los nazis sienten que tienen apoyo aquí, porque los políticos y líderes no han sido muy fuertes en su apoyo y ven un hueco y saben que pueden entrar, no es como en Los Ángeles, donde los líderes políticos apoyan al inmigrante", dijo Foster.
"En Inland Empire los políticos tienen miedo de apoyar, son más de derecha y por eso tenemos miedo de que ocurran otras cosas, y ese clima causa racismo, odio racial, debemos apoyar a todos los residentes que están trabajando para tener una mejor vida, que están construyendo a su comunidad, no haciendo crímenes".
De acuerdo con el Southern Poverty Law Center (SPLC), en California existen 84 grupos de odio, de los cuales 58 están relacionados con los neonazis o supremacistas blancos.
Dos grupos, uno de neonazis del National Socialist Movement, y otro de "skinheads" llamado Western Hammerskins, están ubicados en Riverside. En San Bernardino hay cuatro grupos considerados de odio, entre ellos Save Our State, una organización que ataca a los inmigrantes.
En todo el país, según el SPLC, en 2008 se contabilizaron 926 grupos de odio, lo que representa 50% más desde el año 2000. Para esta organización el racismo es un serio problema en Estados Unidos que ha sido alimentado por los discursos antiinmigrantes, la crisis económica y la elección de un presidente negro.