El sargento David Cray señala un sendero utilizado por los narcotraficantes para adentrar la droga en Arizona.  (FOTO: AP)
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SAN MIGUEL, Arizona.— Una camioneta del lado mexicano de la frontera con Estados Unidos se detiene frente a un muro de un metro y medio (cinco pies) que separa los dos países. De la parte trasera y de la delantera surgen rampas que forman un puente sobre la barrera.

Aparece entonces una segunda camioneta, llena de marihuana, que cruza la frontera usando ese puente improvisado.

Con recursos tales como rampas móviles, aparatos aéreos ultralivianos, puertas falsas y las viejas y confiables cintas adhesivas, los contrabandistas demuestran una creatividad sin límites para burlar los controles fronterizos. Y el gobierno admite que no está en condiciones de interrumpir totalmente el flujo de drogas.

"Debemos mantener un control lo suficientemente bueno como para que la sociedad pueda seguir funcionando", expresó Elizabeth Kempshall, agente a cargo de la oficina de Arizona de la Agencia contra el Narcotráfico (DEA).

"¿Vamos a acabar con el 100% del contrabando de drogas? Probablemente no. Pero podemos hacer que a los traficantes les resulte muy difícil y costoso traer sus drogas al país".

El gobierno ha invertido 2,400 millones de dólares desde el año fiscal del 2005 en la construcción de unos mil kilómetros (más de 600 millas) de muros fronterizos, ha agregado 12,000 agentes a la Patrulla de Fronteras y aumentó a 8,100 millones de dólares el presupuesto del servicio de Protección de Aduanas y Fronteras en el 2008.

En el último año, las intercepciones de cargamentos de marihuana, heroína y metanfetaminas aumentó marcadamente, y también hubo un leve incremento en las de cocaína. De lejos, los cargamentos más grandes interceptados son de marihuana. Este año se llevan confiscados más de un millón de kilos (2.4 millones de libras), un 50% más que el año pasado.