A Karina, una estudiante de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) que prefiere no revelar su apellido, el argumento de que las familias de bajos recursos no se verán afectadas no le vale.

Ella es una "AB540", categoría con la que se identifican los estudiantes indocumentados, que gracias a esa ley estatal pueden pagar las tarifas universitarias de las que se benefician los residentes de California.

"Eso nos facilita el acceso, pero no nos garantiza la igualdad en cuanto a conseguir becas", dijo Karina, quien cursa segundo año de Ciencias Políticas.

La estudiante explicó que por su estatus migratorio ella no tiene acceso a muchas de las becas de las que se benefician los estudiantes de limitados recursos.

Karina señaló que es difícil saber la cantidad de indocumentados que asisten a UC, dado que muchos no quieren revelar su situación, pero comentó que entre los muchos que ella conoce, el bajo nivel económico es el denominador común.

"Suelen pertenecer a familias con unos 30 mil dólares anuales de ingresos, y sumando todos los gastos estudiar en UC sale ya por más de 25 mil", explicó Karina, enfatizando que el suyo es uno de los colectivos de estudiantes que más va a sufrir con el encarecimiento de las colegiaturas.

Como ella, cientos de estudiantes protestaron ayer, anticipando que el grupo sería todavía mayor hoy, cuando se espera que la Junta de Regentes de UC en pleno ratifique el presupuesto aprobado ayer por el Comité de Finanzas, que incluye una subida de tasas de colegiatura del 32%.

El griterío de los manifestantes que rodeaban el edificio Covel Commons, en la zona norte del campus de UCLA, arreció hacia al mediodía cuando se acercaba el momento en que los regentes emitirían su voto.